Agenda Cultural UdeA - Año 2002 SEPTIEMBRE | Page 16

ISBN 0124-0854

N º 82 Septiembre de 2002 editorial

Es acaso la cercanía con el polo ártico lo que hace de los países escandinavos algo tan especial? Tierras donde el verde de los bosques y los campos eternamente se alterna con el blanco de la nieve y el hielo, produciendo esa melancolía plena de vitalidad que tan bien reflejan Grieg y Sibelius en su música. ¿ O es acaso el constante contacto con los fríos mares del norte, fuentes de alimento y vías de comunicación, lo que marca el carácter de estos pueblos? Puede ser, porque el mar será siempre promesa de universos desconocidos. En todo caso, los países nórdicos son mucho más que las tierras del reno, los barcos drakkar y la aurora boreal. Son ante todo países que han tenido muchos hijos ilustres que aportaron al mundo grandes obras y hechos, sin los cuales todos los seres humanos careceríamos de una parte importante de nuestra herencia común.
Algunos ejemplos: sin Ingmar Bergman, el cine habría perdido una de las miradas más penetrantes e inteligentes sobre la condición humana; sin Thor Heyerdahl – quien navegó en una balsa a la deriva, la Kon Tiki, desde el Perú hasta la polinesia para demostrar que pudieron ser los antiguos americanos quienes colonizaron las islas del Pacífico Sur y no al revés – el siglo XX no sólo habría perdido a uno de los grandes exponentes del espíritu de aventura, sino también a un gran científico; sin la generosidad de Alfred Nobel, la humanidad no tendría hoy uno de los premios más importantes a la inteligencia y la sensibilidad humana, y una de las pocas celebraciones donde nos reconocemos como especie... Así, nombre tras nombre, podríamos continuar hasta nunca acabar.
Igual sucede con las obras y los avances que debemos a los países escandinavos. El sistema legal de jurados y la equidad en derechos entre los géneros eran una realidad entre los“ bárbaros” vikingos hace más de mil años, cuando en la Europa cristiana todavía se usaban los juicios de fe y se discutía si las mujeres tenían o no alma. De igual forma, sin la mitología nórdica no podríamos soñar ni con elfos ni con dragones. Más aún, en nuestros días las“ sociedades del bienestar” escandinavas son una demostración de que son posibles un gobierno y una industria eficientes sin desterrar el interés social. Como dice Hilkka Pietilä, investigadora finlandesa:“ En Escandinavia el socialismo y el capitalismo han trabajado juntos perfectamente,