Agenda Cultural UdeA - Año 2002 MARZO | страница 18

ISBN 0124-0854
N º 76 Marzo de 2002
Las múltiples divergencias que han aparecido entre las organizaciones feministas, con motivo del debate sobre la paridad, son sintomáticas: aprobar la paridad es subrayar una diferencia entre la naturaleza de hombres y mujeres y arriesgarse a reforzar la identificación de las segundas a una categoría humana diferente, y por consiguiente, sin los mismos derechos.
Algunas feministas dualistas responden que el objeto de la paridad no es marcar la diferencia biológica entre los sexos, sino aspirar a la desaparición de la diferencia entre los géneros. No es la naturaleza lo que impide a las mujeres llegar a la Asamblea Nacional y a los hombres quedarse en casa ocupándose de los niños y de la limpieza, sino que es la construcción del género lo que hace que los niños jueguen a la guerra y las niñas a las mamás.
Así, más allá de esa " pequeña diferencia ", la identidad de los géneros se elabora a partir de la imagen que nos propone la sociedad. Ella espera de su marido que cobre más, que su puesto sea más importante, que soporte peor el paro, y él espera de su esposa que se ocupe de la administración doméstica y que deje su trabajo cuando haya que mudarse a la provincia o al extranjero.
Una gama humana infinita
Este limitar los sexos a una oposición que se considera complementaria es la primera causa de las identidades masculina y femenina que descifran los sociólogos. No existen valores femeninos o masculinos, sino una gama humana, que debe estar totalmente abierta a todos los hombres y mujeres. Desde hace algunos años, la exteriorización de la identidad homosexual( a través del gay and lesbian pride, por ejemplo) está desencadenando un nuevo ataque a los estereotipos.
La eliminación del sexismo del poder, del lenguaje, del empleo y de las tareas domésticas parece deseable para los dos géneros, que no siempre soportan las presiones que recaen sobre ellos. Puesto que la identidad está basada en modelos, hay que " desmontar " la historia de los sexos: existe identidad si existe identificación. Citando una vez más a Françoise Thébaud: " la historia de las mujeres enlaza con las preocupaciones actuales de la historia social, que piensa en términos de adhesiones múltiples e identidades complejas ".
De esta forma, desde el planteamiento feminista de las relaciones entre el individuo y lo que la sociedad espera de él, tanto hombres como mujeres tienen a su
alcance una identidad en la que se sienten mejor, y una mayor libertad. Como nos lo recuerda el escritor Vercors en Les animaux dénaturés( 1952)“ nuestra identidad primera es nuestro estatuto de ser humano”. Desmontando el género, tal vez consigamos construir una humanidad apaciguada.
Tomado de: http:// www. diplomatie. gouv. fr / label _ fran ce / ESPANOL / DOSSIER / femmes / 07iden tites. html
* Natacha Henry es periodista e historiadora, coautora de Dites-le avec des femmes. Olivier Berthelot es autor de J’ ai épousé féministe.
i Dentro de la“ construcción del género”
entrarían entonces todos aquellos procesos sociales, como la educación o las costumbres, que crean diferencias entre los sexos más allá de lo estrictamente biológico.( Nota del Editor)