Agenda Cultural UdeA - Año 2002 JULIO | Page 23

La fuerza de la
Podrá evitar el choque de civilizaciones
ISBN 0124-0854
N º 80 Julio de 2002 n el Libro de los Reyes 1,19, cuando Elías, que se encontraba en la gruta del Monte Horeb, fue llamado a la presencia del Señor, un fuerte viento sopló desde las montañas y quebró la roca. Sed non in vento Dominus, dice la Vulgata, pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento llegó un tumulto de tierra y aire, mas non in commotione, non in commotione Dominus, el Señor no estaba en ese tumulto. Y después del tumulto llegó el fuego, mas non in igne Dominus, el Señor no estaba en el fuego. Me perdonarán si no cito la versión hebrea original, pero creo que el significado del episodio no cambia, y en todo caso así lo aprendí yo de niño y la historia dejó en mi alma una huella profunda. No se puede encontrar a Dios en el ruido, Dios sólo se revela en el silencio. Dios no está nunca en los medios de comunicación, Dios no está nunca en la primera página de los periódicos, Dios no está nunca en la televisión, Dios no está nunca en Broadway. Él estaba en el alma de Elías, Dios estaba en Qumran, estaba en los monasterios benedictinos de la Edad Media, estaba en los guetos españoles donde los primeros cabalistas experimentaban las infinitas combinaciones de las letras de la Torá. Dios está donde no hay barullo. Esta máxima también es válida para quien no cree en Dios, pero cree que en alguna parte

La fuerza de la

cultura

Podrá evitar el choque de civilizaciones

Por Umberto Eco *
Este texto fue leído por el escritor italiano al recibir el doctorado honoris causa de la Universidad Hebrea. En él, reafirma el papel de las entidades educativas como herramienta para enfrentar la crisis del choque cultural en el mundo globalizado.
hay una Verdad que descubrir. La Verdad no se encuentra en el tumulto, sino más bien en una búsqueda silenciosa. En el trasiego del mundo de hoy los lugares del silencio permanecen y siguen siendo las universidades. Sin embargo, son pocos los lugares en los que es posible la comparación racional entre diversas visiones del mundo. Nosotros, la gente de universidad, estamos llamados a librar sin armas letales una infinita batalla por el progreso del saber y de la compasión humana. No soy tan ingenuo como para olvidar que el saber no trae automáticamente paz y piedad, porque ha ocurrido en la historia que hombres que amaban a Brahms o a Goethe han sido capaces de organizar campos de exterminio. Pero, en un gran porcentaje, el progreso del saber todavía puede producir, debe producir, resultados, y para alcanzar estos objetivos debemos continuar nuestra misión, aunque a nuestro alrededor el mundo salte por los aires. No estamos encerrados en una torre de marfil. Trabajamos para todos nuestros hermanos más allá de los muros. Los siglos antiguos, e incluso los modernos, han sido escenario del colonialismo, del racismo, de la intolerancia. Para el mundo occidental, la llamada responsabilidad del hombre blanco era considerar la civilización occidental y cristiana como la única posible, de aquí el derecho y la misión de convertir a todos aquellos que seguían un