Agenda Cultural UdeA - Año 2002 FEBRERO | Page 28

ISBN 0124-0854
N º 75 Febrero de 2002
Is Over...
Cuando llegué a un tétrico hotel del centro de Bucarest, abrí mi guía inglesa, un vademecum para mochileros con carné de ONG y tarjeta de crédito sin límite monetario; en ella se tranquilizaba al pijo de izquierdas sobre lo que se va a encontrar en el más bello país de la Europa danubiana; el epígrafe communism empieza con un lapidario axioma: Is over. Los fanáticos turiferarios y monaguillos del Dalai Lama pueden respirar tranquilos, Rumanía vuelve a Dios bajo la dulce férula del patriarca Teoctisto( que descubrió la perversidad intrínseca del comunismo minutos antes de que se fusilara a los Ceaucescu) y las iglesias se llenan de fieles. Los signos de la espiritualidad renacida son inequívocos: mugre, mendigos, paro, ruina de todo patrimonio público y chimeneas definitivamente apagadas para consuelo de los amantes de las focas. La hybris de Karl Marx – aquel prodigio en el que Moses Hess veía combinados a Rousseau, Voltaire, Holbach, Lessing, Heine y Hegel – ha sido castigada por Mammón, quien ha enviado a sus profetas de la OCDE para proclamar la parusía del mercado global, la anástasis de Shylock y el apocalipsis del socialismo.
El Mejor de los Mundos
La memoria también resulta incómoda. Sólo sirve para encontrar arbitrariamente retazos seleccionados del pretérito: Stalin, las purgas, el gulag... Las maquinarias del remordimiento, los historiadores del Sistema, no han tardado en sacar el Libro Negro correspondiente. Ningún mundo mejor que la Open Society, fuera de ella sólo hay barbarie, y no faltan los doctores Pangloss en las cátedras y tribunas del pensamiento único. Stalin fue terrible por
comunista, no por tirano. Pedro el Grande, un Stalin del XVIII, fue igual o peor; pero era un hombre de Occidente, un déspota simpático que adoraba Holanda y los regalos de Inglaterra. Nadie escribirá su libro negro; sin embargo, Petersburgo está cimentada sobre los cadáveres de los infortunados que la construyeron. Las purgas y el gulag estremecen con sus horrores y su vergüenza. Sin embargo, no nos preguntamos por qué se llenan de hambre y plagas los campos de Asia y África. ¿ No es una purga sórdida y disimulada la hiperinflación que arruina a los pocos empleados del Este? ¿ No lo es la caída del PNB( en las repúblicas de la antigua Unión Soviética apenas llega al 55 % del de 1990)? ¿ O no es otro gulag el aumento de pobres en Rusia de un 4 % en 1994 a un 32 % en 1998? En la Santa Rusia, el neoliberalismo y el resurgir de la ortodoxia han disminuido la esperanza media de vida masculina de 62 años( 1980) a 58( 1995). El Paraíso cada vez queda más cerca de estos santos varones. ¿ Se predijo esto en Fátima? Reaparecen con el capitalismo la tuberculosis, la polio y la difteria, erradicadas en la negra época del materialismo marxista. Los gastos de educación en las antiguas repúblicas soviéticas han descendido en más de un cincuenta por ciento. La ONU informa que 9,7 millones de personas han perecido entre 1991 y 1998, sobre todo en Rusia y en Ucrania, debido a la deserción política del Estado, a la falta de ayudas y compasión de los amos neocapitalistas y de sus políticas de choque( El País, 12 de septiembre de 1999). Mammón está sediento de nuevos sacrificios humanos.
Símbolos
Eso sí, todo símbolo totalitario( a excepción del dólar) está expresamente prohibido en los viejos países del Pacto de Varsovia. Pero el alcalde de Sofía no puede