ISBN 0124-0854
N º 75 Febrero de 2002
MÁS ALLÁ DEL MURO
E n julio del 99 paseaba el que esto escribe por el centro de Sofía; frente al desgarbado palacio de los Coburgo se alzaba un pequeño templete neoclásico: era el mausoleo de Georgi Dimitrov, el padre del comunismo búlgaro y el hombre que puso en ridículo a la propaganda nazi durante el proceso por el incendio del Reichstag en 1934. Las blancas columnas del monumento estaban pintadas con las siglas y lemas de la VMRO, la vieja organización nacionalista de principios de siglo. Poco tiempo después, los Chicago boys que mandan en Sofía trataron de realizar una voladura controlada del viejo símbolo comunista. La catarsis democrática sería total:
hacer añicos un monumento rojo repleto de soflamas fascistas. Se colocaron las cargas, se llamó a las autoridades y al cuerpo diplomático, se provocó la explosión controlada... Y el monumento aguantó. Dos veces más se repitió el intento y el empecinado edificio se negó a caer... El pueblo de Sofía, empobrecido, desesperado y cínico, empezó a acudir a las voladuras para contemplar el milagro y pitorrearse del poder de los cartuchos purificadores y de los procónsules y cipayos de la oligarquía mundial. Uno no sabe cuántas subvenciones del FMI se han ido en derribos y desguaces, pero, por lo que vi en las ciudades, por el océano de chatarra y de fábricas abandonadas, de barriadas otrora prósperas y hoy miserables, la labor de reconstrucción democrática de Yeltsin y sus epígonos debe ser semejante a la de Tamerlán.