Agenda Cultural UdeA - Año 2002 DICIEMBRE | Page 33

ISBN 0124-0854
N º 85 Diciembre de 2002 completo y la ventana abierta deja pasar la frescura de la noche, se abre la puerta intempestivamente y se escuchan pasos apresurados, voces y risas...
–¡ Mamá! – celebra Petia.
Zaikin mira desde la recámara a su mujer. Nodejda Steparovna está como siempre, rozagante, con la salud a flor de piel... Con ella llegan Olga Cirilovna – una rubia flaca, con el rostro lleno de pecas – y dos caballeros desconocidos: uno joven, larguirucho, con cabellos rojos rizados y nuez prominente; el otro, de baja estatura, robusto, muy bien afeitado.
– Natalia, ¡ caliente el samovar! – grita Nodejda Steparovna –. Parece que vino Povel Matreievich. Povel, ¿ dónde estás? ¡ Buenas noches, Povel! – grita de nuevo. Entra corriendo a la habitación –. ¿ Has venido? ¡ Me alegro mucho! Dos de nuestros artistas aficionados accedieron a acompañarme... Ven, te los voy a presentar. El más alto es Koromislov; tiene una voz magnífica; el otro, el más bajo, se apellida Smerkolov y es todo un artista; su forma de declamar es maravillosa. Por cierto, estoy muy cansada. En el ensayo todo salió perfecto... Representaremos El huésped con el trombón y Ella le espera... El espectáculo será pasado mañana.
–¿ Por qué los trajiste? – pregunta Zaikin.
–¡ No podía hacer otra cosa, lorito! Después del té tendremos que practicar los papeles y cantar varias cosas. Tengo que interpretar un dúo con Koromislov... ¡ No debo olvidar una sola nota! Ordena a Natalia que traiga aguar ¬ diente, sardinas, queso y lo que encuentre. Seguramente se quedarán a cenar... ¡ Qué cansada estoy!
–¡ Caramba!... Sucede que no tengo dinero.
–¡ Imposible, lorito! ¡ Qué vergüenza! ¡ No me hagas ruborizar!
Más tarde, Natalia sale a comprar aguardiente y entre ¬ meses. Zaikin, después de tomar el té y devorar un pan entero, se va al dormitorio y se acuesta. Nodejda Steparovna, entre risas y bromas, comienza a ensayar sus papeles. Povel Matreievich escucha un largo rato la lectura gangosa de Koromislov y las declamaciones patéticas de Smerkolov. Después de la lectura se oyen los murmullos de una conversación larga, interrumpida a menudo por la risa chillona de Olga Cirilovna. Smerkolov, orgulloso de su fama de actor, comenta detalladamente los papeles. Luego se oye el dúo, y más tarde, el ruido de vajilla... Ya medio dormido, Zaikin oye que intentan convencer a Smerkolov para que declame La pecadora. El actor, tras muchos ruegos, acepta y declama golpeándose en el pecho, sollozando y estallando en carcajadas inopinadamente... Zaikin se vuelve y esconde la cabeza bajo las sábanas para no oír.