Agenda Cultural UdeA - Año 2002 DICIEMBRE | Page 34

ISBN 0124-0854
N º 85 Diciembre de 2002
– Su casa queda bastante lejos de aquí – señala Nodejda Steparovna –. ¿ Por qué no se quedan aquí? Koromislov puede dormir en el sofá y usted, Smerkolov, en la cama de Petia... A Petia lo pondríamos con mi marido... ¿ Qué les parece? ¡ Quédense, por favor!
Por fin, cuando el reloj anuncia las dos de la mañana, todo queda en silencio... La puerta del dormitorio se abre y aparece Nodejda Steparovna.
–¡ Povel! ¿ Duermes? – pregunta en un susurro.
– No. ¿ Qué se te ofrece?
– Querido, pásate al sofá, en tu cama se acostará Olga Cirilovna. La hubiera puesto a ella en la antesala; pero le da miedo dormir sola. ¡ Anda, levántate!
Zaikin se levanta pesadamente, se pone una bata, toma su almohada y se dirige a la antesala... A tientas llega hasta el sofá, enciende un fósforo y ve que en el diván está Petia. El niño tampoco duerme, y se queda mirando el fósforo con sus grandes ojos.
– Papá, ¿ por que los mosquitos no duermen de noche?
– Pues..., porque... – murmura Zaikin – porque tú y yo, los dos, estamos aquí de más...; ni
siquiera tenemos dónde dormir.
– Papá, ¿ y por qué Olga Cirilovna tiene pecas en la cara?
–¡ Trata de dormirte, por favor. Se te ocurre cada pregunta!
Zaikin se queda un rato pensativo... A continuación se viste y sale a caminar para tomar el fresco... Contempla el cielo gris de la madrugada y las nubes inmóviles, oye el grito
apagado del rascón, y comienza a imaginar cuánto disfrutará su regreso a la ciudad y, al terminar sus tareas en el tribunal, las siestas que gozará en su casa solitaria...
De pronto, al dar vuelta en una esquina, aparece una figura humana.
" Debe ser un guardián ", piensa Zaikin. Sin embargo, al mirar con atención, reconoce al veraneante del pantalón rojo.
– Pero qué sorpresa, ¿ acaso no puede dormir? – le pregunta.
– No puedo – suspira el otro –. Tengo que disfrutar de la naturaleza... Tenemos algunos huéspedes; en el tren de la noche arribó mi suegra..., y trajo con ella a mis sobrinas.... que son unas jóvenes muy agraciadas. Debo de estar muy satisfecho.... muy contento.... aunque... hay mucha humedad...
Giambattista Tiepolo( Italia 1696-1770): La mascarada. Tomado de: Historia del Arte- Tomo VIII. España: Salvat, 1970.