ISBN 0124-0854
N º 85 Diciembre de 2002 moralidad de esclavos, y el mundo moderno no tiene necesidad de esclavitud.
Claro está que, en las primitivas comunidades, los labriegos no se hubieran desprendido del pequeño sobrante con que subsistían los guerreros y los sacerdotes si se les hubiera dejado elegir, sino que hubieran producido menos o hubieran consumido más. Al principio, la pura fuerza los compelía a producir y desprenderse del sobrante. Gradualmente, sin embargo, resultó posible inducir a muchos de ellos a que aceptaran una ética según la cual era su deber trabajar intensamente, aunque parte de su trabajo se destinara a sostener a otros que permanecían ociosos. Por este medio, la compulsión requerida fue reduciéndose y los gastos del gobierno disminuyeron. En nuestros días, el 99 por ciento de los trabajadores británicos quedarían auténticamente horrorizados si les dijeran que el rey no debe recibir ingresos mayores que los de un trabajador. El concepto del deber, hablando históricamente, ha sido el medio utilizado por los detentadores del poder para inducir a otros a vivir para el interés de sus amos más que para su propio interés. Por supuesto, los detentadores del poder disimulan este hecho ante sus propios ojos, arreglándoselas de manera que llegan a creer que sus intereses son idénticos a los grandes intereses de la humanidad. Algunas veces esto es verdad; los atenienses poseedores de esclavos, por
ejemplo, empleaban parte de su ocio aportando una contribución permanente a la civilización, que hubiera sido imposible bajo un sistema económico justo. El ocio es esencial para la civilización, y en tiempos pasados, el ocio de unos pocos solamente era posible gracias al trabajo de los más. Pero el trabajo de éstos era estimable, no porque el trabajo sea bueno, sino porque el ocio es bueno. Y con la técnica moderna sería posible distribuir justamente el ocio, sin menoscabo para la civilización.
La técnica moderna ha hecho posible reducir enormemente la cantidad de trabajo requerida para asegurar lo necesario en la vida de cada cual. Esto se hizo patente