ISBN 0124-0854
N º 81 Agosto de 2002 perduraría hasta la muerte de aquel, en quien Chopin reconocería a un mentor, y sin cuya dirección, en el Conserva- torio hubiera sido imposible escuchar sus composiciones. Músico complejo y singular- mente dotado, Cherubini cultivó la música instrumental y de cámara( compuso una sinfonía- solicitud de la Sociedad Filarmónica Real de Londres( 1815)- Y seis cuartetos). Sus numerosas misas y sus dos requiem, de gran riqueza armónica e ingeniosa factura, continuaron la tradición operística iniciada por Mozart, y establecieron un nuevo estilo que culminó con la gran M essa da Requiem de Verdi. A pesar de que en su vejez, debido a su estricta dirección del Conservatorio( no admite al joven Liszt, por no tener aún la edad exigida), se lo consideró como símbolo del academicismo, conservador y reaccionario, su arte indudablemente elevado y de corte severo ofrecía singulares efectos de sonoridad orquestal que recogieron repetidamente muchos compositores románticos como Beethoven, Weber, Spohr, Mendelssohn, Chopin, Rossini, Bellini, Donizetti, Adam, Bizet, Berlioz, Schumann, Brahms, Bruckner, Liszt, Wagner y Verdi, sólo para mencionar a los más ilustres. Cherubini irradia como un faro desde el templo de la ópera del viejo tiempo; colaboró
con sus coetáneos Berton, Kreutzer, Paér, Boieldieu en lo que, siendo una prolongación del teatro lírico francés, iría a transformarse en el nuevo teatro del siglo XIX. Se convirtió en intérprete de la Revolución Francesa, y creó el tipo de ópera de « liberación », un espectáculo musical que cantaba el heroísmo del pueblo, la liberación del yugo tiránico, el victorioso levantamiento de los desposeídos contra los opresores, páginas de sentido revolucionario que han entrado en la inmortalidad. Su desarrollo en la opéra comique( que no necesariamente « cómico ») fue continuado por Halévy y Hérold y culminó con la Carmen de Bizet. Su herencia en la tragédie lyrique se prolongó con Spontini, fiel eslabón que lo enlaza con la grand opéra de Rossini, Meyerbeer y Auber.
El estilo de Cherubini es sencillo, muy artístico, poderoso y de un efecto profundo; y su parentesco espiritual con Gluck y sus óperas reformistas es inconfundible. Escribió treinta óperas, entre las cuales Médée( 1797) provocó grandes discusiones, e inclusive su enemistad con Napoleón 1. Pero es significativo que Brahms( que no fue un incondicional de la ópera) dijera que la obra era " lo más elevado en música dramática ".