Agenda Cultural UdeA - Año 2002 AGOSTO | 页面 25

ISBN 0124-0854
N º 81 Agosto de 2002
El apogeo de la opéra, como género de transición entre el clasicis- mo tardío y el primer romanticismo, se halla atado a Cherubini entre sus óperas Les deuxjoumées( 1800) y Anacréon( 1803). Goethe afirmó sobre Les deux joumées( que en gran parte representó el modelo del Fidelio de Beethoven) que se trataba de una obra original. De otro lado, Anacréon constituye la creación máxima de ese período a punto de cerrar una época. Cherubini pertenece al hombre del viejo siglo, el " estafermo "( como en el juego medieval) al que el joven Berlioz lanzará sus dardos, pero que Beethoven admiraba profundamente, aunque aquel no le correspondiera con la misma efusividad. Paul Bekk: er recuerda que, cuando Cherubini escuchó Fidelio en 1805, pidió a París que le enviaran un tratado de canto con el que obsequió a Beethoven, quien lo guardó cuidadosamente. Los escritos de E. T. A Hoffmann acerca de la música, en su temprano entusiasmo hacia Beetlioven, llegan a mostrar, en sus comentarios a la obertura Coriolano, el paren- tesco que une el alma de Beethoven y la de Cherubini.
Precisa apenas recordar la gran estimación que el siglo XIX sentía por el teatro de este maestro italiano. Sir George Grove encuentra la huella de Cherubini en la Obertura, Scherzo & Finale de Schumann. Glinka; antes de intentar componer música de cámara, examina las partituras de los clásicos, de Haydn a Cherubini. Un compositor tan fino como
E. T. A. Hoffmann mezcla en su Undine la herencia clásica de Mozart, Spohr, y Cherubini a quien se ha presentado como el precursor del drama musical de Wagner, en el evidente concepto de la arquitectura de la obra y en el tratamiento sonoro de la orquesta con sus cromatismos, sus pasajes para violas solas, los silencios dramáticos cargados de tensión y la subdivisiones de cellos.
Cherubini se erigió como un teórico de gran capacidad, autor del Cours de contrepoint el de fugue, que influyó en compositores franceses, italianos y alemanes. Fue, sin duda, un hombre orgulloso, con gran confianza en la llegada de su momento( en lo que el destino le ayudó, pues vivió 82 años). Sólo en 1813 le abrió sus puertas la Ópera de París; y en 1822 fungió como director de Conservatorio de esta ciudad, a pesar de que por sus cualidades hacía mucho que se encontraba maduro para ambas cosas. Sus muchas y exitosas óperas y su música coral influyeron profundamente en Berlioz, pero la relación personal entre ambos fue mala. La firmeza de Cherubini como director del Conservatorio lo convirtió en blanco del menosprecio del díscolo alumno quien, mientras permaneció allí, siempre se rebeló contra sus profesores; y en Cherubini, pontífice de la institución, no vio sino a un viejo enemigo que un día lo había expulsado de la Biblioteca. Cuando Chopin llegó a París( 1831), conoció a Cherubini por medio de Paér, y trabó con él una amistad que