ISBN 0124-0854
N º 81 Agosto de 2002 tomado tan sólo como una fuente intrascendente de figuraciones en listas de medallas, sino que, por el contrario, será valorado especialmente por el proceso de educación que se adelanta a través de esta disciplina.
La enseñanza del judo
La clase de judo tiene, entre otros, dos aspectos centrales: uno intencional y otro luctatorio 1.
Dentro del aspecto intencional, el sensei( o profesor de judo) en cada clase debe interpretar y desarrollar, con cierto toque de constructivismo y amplias dosis de flexibilidad, el énfasis de la práctica. Esto depende de factores tales como cuáles alumnos están presentes, cuáles son las necesidades, intereses y estados emocionales individuales, y cuáles son las necesidades del grupo en general.
1 Las actividades luctatorias son todas
aquellas relacionadas con la lucha y el combate. En este campo entran todas las artes marciales. En los deportes luctatorios, lo lúdico y lo ritual están siempre presentes, quizás para impedir que se llegue al enfrentamiento real. Es interesante apuntar que compartimos el juego luctatorio con casi todas las especies de mamíferos superiores: a través de los“ juegos de combate” los cachorros se preparan para la competencia de la vida adulta, cuando sólo el más apto conseguirá sobrevivir y reproducirse( Nota del editor).
Aunque la clase de judo se enfoca primariamente a desarrollar las capacidades y habilidades motrices, se hace bajo el principio de que el cuerpo no funciona por fragmentos aislados, sino que cuando ese cuerpo se mueve, lleva consigo una forma de pensar, de sentir, de expresarse. Todo ello sin olvidar propósitos cognitivos, afectivos y sociales.
En el aspecto luctatorio, por su parte, se reconoce su presencia constante junto al hombre, como preparación para la lucha por la supervivencia. Así, cada acción luctatoria tiene valor pedagógico en los aspectos cognitivo, motriz y psicoafectivo.
Lo luctatorio facilita a los alumnos acercarse a las culturas orientales, conocer conceptos físicos como el equilibrio( aplicado no sólo al estado de los cuerpos, sino a las acciones del hombre), o manejar temas tan complejos como el uso de la agresividad( sin dañar al otro pero tampoco sin someterse mansamente). De este modo, se llega a ver la práctica como un acto creativo y no destructivo; se controla el miedo y se descargan tensiones sin irrespetar al compañero; se adquiere control sobre sí mismo y se vivencia la necesidad de la cooperación mutua para la
realización de determinadas prácticas. También se facilita así la internalización de la relación tiempo – espacio y el aprovechamiento máximo de los recursos físicos y mentales.
La filosofía Kano – Kodokan y la utilidad del judo
El judo no solamente brinda un cuerpo fuerte y una salud superior a la media universal, sino también una forma de vida, que implica la reducción de las debilidades, el aprovechamiento de las oportunidades, el reconocimiento de las fortalezas y la preparación ante las amenazas. Todos estos, aprendizajes que resultan indispensables para alcanzar el éxito en la vida personal.
Hay una gran variedad de relaciones vitales basadas en los dos principios fundamentales del judo Kodokan, según fueron transmitidos por su fundador Jigoro Kano. El principio de cooperación( gita kioey) consiste en trabajar por el mutuo bienestar y beneficio; el principio de máxima eficiencia( zeiryoku zen yo) formula que siempre se debe usar la menor cantidad de esfuerzo para obtener los mejores resultados. Estos dos principios son proyecciones del camino de la vida que se espera el judoka aplique en