ISBN 0124-0854
N º 72 Octubre de 2001
fundamentales de la dinámica urbana en estos tiempos neoliberales y desencantadamente postmodernos.
DINÁMICAS URBANAS:
ORALIDAD, HIBRIDACION, DESTERRITORIALIZACIÓN
Por Jesús Martín Barbero
En esta segunda parte de la excelente ponencia“ Dinámicas Urbanas de la Cultura”, el destacado filósofo español, residente en Colombia desde 1963, nos ofrece una visión que aclara porque ya no podemos identificar la palabra“ territorio” sólo con un espacio físico.
Voy a tratar en esta segunda parte de describir algunos rasgos de los que, a mi juicio, constituyen los procesos
Hablar de cultura urbana en este fin de siglo significa en América Latina un hecho paradójico y escandaloso. Significa que las mayorías latinoamericanas se están incorporando a la modernidad sin haber atravesado por un proceso de modernización socioeconómica, sin dejar sus culturas orales. ¡ Escándalo! Se están incorporando a la modernidad no a través del proyecto ilustrado, sino a través de otros proyectos en que están " aliadas " las masas urbanas y las industrias culturales. Urbano significa hoy, para las mayorías, este acceso, esta transformación de las culturas populares no sólo incorporándose a la modernidad sino incorporándola a su mundo. Como en el caso de la música brasileña, ello se produce de la mano de las industrias culturales audiovisuales. Según una propuesta de Walter Ong, un estudioso norteamericano, podríamos hablar de que las masas urbanas latinoamericanas están elaborando una " oralidad secundaria ": una oralidad gramaticalizada no por la sintaxis del libro, de la escritura, sino por la sintaxis audiovisual que se inició con el cine y ha seguido con la televisión y, hoy, con el video-clip, los nintendo y las maquinitas de juego.
Entonces hay aquí un desafío radical para los antropólogos: comprender la cultura de las masas urbanas que no llegaron a la cultura letrada, que no han entrado en esa ciudad letrada de que hablara en un bello texto Angel Rama. Las masas urbanas han sido periféricas y siguen siendo periféricas respecto a la cultura letrada, con todo lo que ello acarrea de empobrecimiento cultural. Pero esas masas se están incorporando a la modernidad a través de una experiencia cultural que pone en cuestión nuestras ilustradas ideas de cultura. Nos queda tan difícil, sin embargo, llamar cultura a lo que las masas urbanas viven hoy en su vida cotidiana, a esa cultura gramaticalizada por los dispositivos y la sintaxis del mundo iconográfico de la publicidad, del mundo audiovisual. Alonso Salazar, en su libro No nacimos pa ´ semilla, cuenta y analiza cómo el discurso de las bandas juveniles de las comunas nororientales de