ISBN 0124-0854
N º 54 Marzo de 2000 tal de llenar salas”.
¿ Cómo ha hecho para no hacer concesiones?
“ No hago concesiones porque para hacerlas me dedico a otra cosa, vendo zapatos o telas. Pero si yo voy a hacer teatro, vaya hacer lo posible y con la más alta calidad, corriendo todos los riesgos”.
Actor, dramaturgo, director, profesor … ¿ cómo ha enfocado la enseñanza del teatro?
“ Yo me ingenié formas de enseñanza. Lo hago a través de talleres y ejercicios de carácter teatral y físicos. El teatro es un conjunto de elementos, de lenguajes y de códigos, y hay que manejarlos todos. Esa es la pasión y esa es la dificultad. La creación no tiene reglas, pero la técnica sí las tiene”
El TEC, con cuarenta y tres años de existencia, vive una época difícil. Está en crisis. Ningún apoyo del gobierno, excepto el que otorga el Ministerio de Cultura por ser Sala Concertada, y casi nada de la empresa privada, que para
Buenaventura“ demasiado privada”. es
Aún así, continúa desarrollando una labor intensa, estrenando obras, tratando de abrir nuevas empresas
El placer de pensar
En un principio, Buenaventura montó a los autores clásicos porque sus obras obligan a estudiar la historia del teatro. Luego produjo textos propios, y ahora el TEC sólo lleva a escena las obras de su fundador.
Propuestas que son motivadas por otras, porque“ un tema engendra otro tema”. Y en medio de todo hay varias constantes: el carácter político, la insistencia en revisar la historia, en hacer investigación y un trabajo de creación colectiva.
Ahora, por ejemplo, el grupo prepara una obra titulada La isla de todos los santos, que trata temas como el vudú y la rebelión de los esclavos en Haití, en una región que apasiona a Buenaventura, y que conoció cuando fue marinero en el Caribe.
Allí participó de los rituales de los negros afroamericanos, igual que lo hizo cuando vivió en Brasil y en Trinidad.“ La calidad teatral de estos ritos me interesó muchísimo y anduve metido en ellos por mucho tiempo”.
El interés por la investigación ha marcado definitivamente al grupo. Obras como La denuncia, que fue un experimento colectivo de montaje y escritura de un texto. Soldados, Los papeles del infierno, La orgía, han tenido ese sello.
“ No hay ninguna incompatibilidad entre la teoría y la práctica. Y eso lo comprobó Bertolt Brecht, un gran teórico que nunca confundió ni dejó que la teoría se metiera en la práctica escénica. Por ejemplo, la teoría del distanciamiento de Brecht nace del escenario, de la práctica misma. Él dice que en el teatro todo debe ser placer y sostiene que pensar es un placer. Y yo lo creo así: es uno de los grandes placeres que puede haber. Si pensar fuera una tortura sería terrible”.