Agenda Cultural UdeA - Año 2000 JULIO | Page 27

ISBN 0124-0854
N º 58 Julio de 2000 complicaciones y volteretas: preferimos dar un brinco en lugar de brincar, u optamos por pegar el grito en vez de, simplemente, gritar... Perífrasis viene de peri, que significa alrededor, y de phrasis que es frase: damos un rodeo, mediante varias palabras, en lugar de usar sólo una. Pero esto no se debe sólo a nuestro gusto por los discursos floridos: las perífrasis agregan ciertos énfasis o matices semánticos particulares: al dar el brinco y al pegar el grito, estamos realzando el impulso o el ímpetu con que emprendemos la acción.
En esta clase de unidades del léxico, los verbos como dar y pegar se convierten en auxiliares( categoría gramatical especial), y tampoco admiten ser remplazados arbitrariamente por sinónimos: ¿ A quién se le ocurriría“ adherir el grito” o“ regalar el brinco”?
Lavar los platos no es lo mismo que empezar a lavarlos, ni que ponerse a lavarlos: Como empezar a + infinitivo, también ponerse a + infinitivo pertenece a las perífrasis verbales incoativas, que son las que denotan inicio; pero ponerse a tiene más fuerza: implica remangarse física o espiritualmente para arrancar con la actividad.
Poner a + infinitivo, es una perífrasis verbal obligativa: en los ejemplos poner un reloj a andar o poner una persona a cantar, se trata de hacer que la cosa o la persona del caso desempeñen la acción del infinitivo: hacer andar, hacer cantar, hacer hervir.
Por la dificultad de traducir las sutilezas del español a otros idiomas, o de explicárselas a los extranjeros, llega uno a descubrir que las perífrasis verbales 3, o conjugaciones perifrásticas 4, forman un amplio capítulo de nuestra Sintaxis, donde se aprecia el desbordante potencial expresivo que ha desarrollado el castellano. Incluso llaman la atención los estudios sobre este tema que se han escrito en el exterior. 5
Poner y ponerse indican, por excelencia, los cambios de estado o de cualidad
En el habla cotidiana, o sea en el registro lingüístico coloquial, muchos adverbios exigen poner( se), para describir el paso de un estado a otro: poner( se) bien o mal, grave, tembloroso, cabizbajo, meditabundo, eufórico, feliz, etc.
De igual manera, ciertos adjetivos requieren el verbo poner o su reflexivo ponerse, para las transformaciones o alteraciones cualitativas: poner( se) bueno o malo, bonito, decrépito, putrefacto, etc.
Tornar y tornarse son sinónimos de poner y ponerse, pero únicamente dentro de un registro lingüístico elevado, como el perteneciente a las ciencias o a la poesía: la sustancia