Agenda Cultural UdeA - Año 2000 AGOSTO | 页面 6

ISBN 0124-0854
N º 59 Agosto de 2000 ceremonia a que estaba destinada. Cuando una aristocracia inteligente lo invitaba a hacerlo, escribía finos madrigales, canciones, pastorelas, al gusto del día. A la hermosa dama que teñía el laúd o el clavicémbalo, dedicaba preciosas páginas concebidas para el instrumento. Para ganar dinero, escribía óperas, probando sus fuerzas tanto en lo trágico como en lo bufo. Y, cuando había que hacer bailar a la gente, de sus alforjas sonoras sacaba chaconas, pavanas, zarabandas, minuetos y hasta unas“ moriscas” que, en su época, respondían a algo así como la“ música pop” de hoy … De todo escribía nuestro compositor, sin creer que se rebajaba cuando, en un caso determinado, se tratara de producir música agradable o de un estilo ligero. Todo estaba en escribir lo mejor posible, observando, en cualquier oportunidad, las mejores reglas del arte. Nunca se preguntó Mozart
si sus deliciosas“ Contradanzas” eran cosa de música popular; tampoco el muy docto Martini cuando puso música al Plaisir d ´ amour de FIorian, sin poder imaginarse, desde luego, que su canción estaría presente todavía, dos siglos después, en la memoria de todos los franceses. Antón Diabelli, aunque muy especializado en la música religiosa, no creía rebajarse al componer un“ Vals” sobre el cual escribiría Beethoven las monumentales“ Variaciones” que tan alto lugar ocupan en su obra.
Pero una cierta jerarquización de la música se va advirtiendo en Europa en la segunda mitad del siglo pasado, ante el creciente favor que conocen la opereta y la llamada“ música de salón”- término inconcebible para un Monteverdi, un Couperin, para quienes“ el salón” era, precisamente, el lugar donde se hacía la mejor música posible, fuera del
teatro y de la iglesia. Pero, un hecho era cierto: desprendiéndose de la ópera bufa de tiempos pasados, la opereta cobra una importancia nueva( opereta que es el anuncio de la“ revista” moderna, de la“ musical comedy” norteamericana, del“ tour de chant” francés). Quien no se siente llevado a plantearse grandes problemas de creación, permanece juiciosamente en terreno que puede cultivar con éxito. Reconoce lealmente, sin el menor complejo, que sólo compone“ música ligera”… A la vez, con su famoso eslogan de“ la música del futuro ", Wagner crea el concepto de la“ vanguardia”. Habrá, pues, una música difícil, avanzada sobre su época- revolucionaria a su manera-, y una música tradicionalista, fácil de asimilar, directa y amable, que el público acoge, acaso, con aplausos más espontáneos. Pero no por ello despreciarán los músicos difíciles la producción de sus colegas fáciles. En nada molesta a Debussy la existencia de un Massenet. Altamente estimaba Ravel la música de Gershwin en sus aspectos más directos y fieles al jazz … Pero hay más: muchos ignoran seguramente que Arnold Schoenberg, Alban Berg y Anton Webern, los tres terribles vieneses, hicieron primorosas transcripciones, para pequeños conjuntos, de varios valses de Johann Strauss, que presentaron, ellos mismos, en una Walzer Abend, ofrecida en 1921. Honegger elogiaba sin