Agenda Cultural UdeA - Año 1998 NOVIEMBRE | Page 25

ISBN 0124-0854
N º 40 Noviembre de 1998 hacen un buen beat *, en tanto que las cajas de ritmos o los programas de computador tienen aún más resistencia que el más talentoso de los bateristas. El creciente poder del ritmo es también la prueba de que la cultura europea, con la prioridad que ella da a la melodía y a la armonía pierde su influencia en la gran mezcla de lo que es el mundo. África, donde el ritmo es el amo y señor, ha tomado así su revancha sobre sus conquistadores y mercaderes de esclavos, colonizando la música del resto del mundo.
La melodía está amenazada, víctima de una revolución de la capacidad de atención, al igual que de la presencia acrecentada de las secciones rítmicas. Son estas pequeñas secciones las que ejercen el papel de proceso mnemotécnico, son éstas la que uno canturrea después de un concierto. Sin embargo, ciertos compositores aferran aún a crear arcos y curvas musicales a la vez graciosos y asimétricos. Por tanto, de Broadway al top 50, e inclusive en las baladas, la melodía se ve obligada volverse más“ pegajosa” y más concisa, aún más que las frases cortas que utilizan los políticos. El deje de aquellas frases lánguidas le da paso a los módulos rítmicos, cortos y secos: el riff * reemplaza poco a poco el aria.
El ritmo mira hacia el pasado; él satisface un deseo de sensaciones primarias y de ritual psíquico. Él mira igualmente hacia el futuro, puesto que está extraordinariamente bien adaptado a las máquinas musicales de última moda
En cuanto a la armonía-preocupación eminentemente occidental-, la está viendo negra. La música clásica europea la ha llevado hasta los últimos límites de la densidad y la disonancia, luego la ha hecho volar en mil pedazos con la tonalidad antes de rehabilitarla con precaución y no con molestia, pues se le consideraba como una arbitrariedad, reconociendo a regañadientes sus poderes de evocación. El jazz ha vivido una evolución similar, sólo que más rápida: del blues primitivo al refinamiento de la música ligera de Tin Pan Alley, pasando por el Be-Bop * y las exploraciones oscuras del jazz de los años sesenta, la simplificación radical y las improvisaciones fogosas del freejazz, hasta la fase actual de las“ recombinaciones deliberadas”.
Mientras que ciertos sectores del rock buscan aún la consonancia; otros pueden desechar la armonía si el beat es lo suficientemente convincente, Cada fin de semana miles( sin duda cientos de miles) de ciudadanos del mundo pasan noches enteras bailando en las discotecas una música reducida al ritmo-o más bien a puros ritmos, que los aficionados clasifican en categorías tales como hard-house, techsteap, jungle * o speed-garage-. Los profetas del atonalismo de comienzos de siglo