Agenda Cultural UdeA Agosto 2004 | Page 32

ISBN 0124-0854
N º 102 Agosto 2004
Atentos a evitar las contaminaciones de toda clase, los planchadores, los curtidores, los carniceros mahometanos, los pescadores, los remendones, los pañuelos que guardan lo que debe volver a la tierra, el asqueroso aliento de los europeos( que todavía guarda el olor de la matanza de la víctima), y en general las causas innumerables que sumergen y vuelven a sumergir al hombre en el fango, si se descuida. Atentos y brutos( el que ha nacido idiota, se hace dos veces más idiota, y ¿ quién más idiota que el hindú idiota?), lentos, medidos, hinchados. En las piezas y films hindúes, los traidores que se revelan, el oficial del rajah que desenvaina furioso... el
mono, los dos animales sag más insolentes. Hay vacas Calcuta por todos lados. Cruzan calles, se atraviesan en una ve y la hacen intransitable; d ante el automóvil del Virrey, e nan las tiendas, amenazan el a sor, se instalan en el descanso de escalera, y si el hindú fuera com ya se lo habrían comido. En su indiferencia por el mu externo, también es superior hindú. Visiblemente, no busca caciones, ni verdades en el mu externo. Maya, todo eso. M este mundo. Eso no cuenta. Y comer un simple puñado de hie necesitan más de siete horas meditado. y abundan, y rondan, y meditan todas partes en Calcuta; raza no se mezcla a ninguna otra, el hindú, como el inglés, los tres bias que habitan esta capital Mundo. Jamás, jamás, podrá sospechar hindú hasta qué punto exaspera europeo. El espectáculo de una chedumbre hindú, de una