[ CUMPLIMIENTO ]
El fraude interno
califica como
lavado de dinero
El código de ética es un elemento cardinal dentro de un programa de cumplimiento,
siendo el canal de denuncias una parte integral del mismo. Este constituye de un
mecanismo para que los trabajadores puedan alertar sobre acciones ejecutadas
por terceros que, bajo su criterio, atentan contra la integridad de la entidad donde laboran o
contra sí mismos. De ahí, que toda investigación dirija su atención a la detección de un fraude.
El fraude incluye la corrupción, el conflicto de intereses, la apropiación de activos, el incumplimiento
de la normativa, o en dado caso un mal clima laboral.
Sin embargo, muchas veces estos incumplimientos pueden esconder comportamientos que
revelan complicidad con el lavado de activos o financiamiento del terrorismo. Por ejemplo,
si una entidad financiera considera aceptar a clientes dedicados al cambio de divisas como
alto riesgo porque no dispone de una metodología adecuada para analizar sus operaciones,
pero no puede implementar un control automático para impedir su admisión; como
una política, puede establecer una barrera de entrada y negarles sus servicios. Puede darse
el caso que como todo depende de una acción discrecional del trabajador, se incumpla lo
dispuesto de forma deliberada, dejándolos operar bajo un manto de protección encubierto.
Es decir, como medida reactiva, seguramente se ordenará el cierre de las cuentas bancarias,
así como la amonestación del infractor y dando el caso por cerrado. No obstante, medidas
preventivas como las de identificar zonas geográficas donde se ejercen tales infracciones,
o la creación de tipologías de infractores como su edad, años de servicio, cargos; no se ven
implementadas.
Formas de vulnerar normativas
Por definición, toda mala intención en vulnerar una norma legal o auto impuesta por la
organización, así como cometer un acto grave de negligencia, constituye un riesgo de cumplimiento.
Conforme al incumplimiento señalado anteriormente, pero bajo las características
de una alerta para prevenir el lavado de activos, el proceso de admisión de clientes sin un
control automático no es fácil de detectar. En su conjunto, un producto bancario y un canal
utilizado por la mayoría de los clientes no es fácil de detectar sin un delator que lo comunique.
Bajo estas circunstancias, un oficial de cumplimiento no puede cumplir a cabalidad su cargo
designado, es decir, ayudar a la empresa para que cumpla con «su palabra» o integridad.
En el Perú, las casas de cambio pueden
operar incluso en las calles, con la
condición de que estén registradas en la
Superintendencia de Banca, Seguros y
AFP y cumplan con los requisitos de identificación
de los dueños y trabajadores.
Solo se necesita cumplir con unos pocos
estándares operativos o de información
de sus operaciones. Ante esta falta de
regulación, los grupos delictivos que
movilizan fondos ilícitos se aglutinan en
ciertas zonas de la ciudad, operando en
determinados horarios y haciendo uso
de cuentas bancarias con características
específicas.
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[ JULIO–AGOSTO 2020 ]