regañona y susurrante. Suspicaz, santurrón rencoroso, era como una esposa de la que había
que librarse. Y no había más que un medio de lograrlo: largarse sin decir palabra.
Absorto en sus planes, Dick no vio el coche patrulla que pasaba junto a él muy despacio
observando. Tampoco vio Perry, que bajaba los escalones de correos con la caja a hombros, el
coche que pasaba y los policías que había dentro.
Los agentes Ocie Pigford y Francis Macauley se sabían de memoria páginas enteras de
datos incluyendo la descripción de un Chevrolet 1956 blanco y negro con matrícula de Kansas
JO 16212. Ni Perry ni Dick se dieron cuenta de que los seguía la policía cuando se alejaron de
correos, y Dick al volante y Perry indicándole el camino, se dirigieron hacia el norte. Cinco
manzanas más