A SANGRE FRIA | Page 138

regañona y susurrante. Suspicaz, santurrón rencoroso, era como una esposa de la que había que librarse. Y no había más que un medio de lograrlo: largarse sin decir palabra. Absorto en sus planes, Dick no vio el coche patrulla que pasaba junto a él muy despacio observando. Tampoco vio Perry, que bajaba los escalones de correos con la caja a hombros, el coche que pasaba y los policías que había dentro. Los agentes Ocie Pigford y Francis Macauley se sabían de memoria páginas enteras de datos incluyendo la descripción de un Chevrolet 1956 blanco y negro con matrícula de Kansas JO 16212. Ni Perry ni Dick se dieron cuenta de que los seguía la policía cuando se alejaron de correos, y Dick al volante y Perry indicándole el camino, se dirigieron hacia el norte. Cinco manzanas más