65LA CIUDAD DE LAS CASAS DE MADERA_1 | Page 576

del diapasón del piano , tocaba una dulce melodía sacada de un himno religioso de los esclavos negros del siglo XIX .
Curiosamente explicaba que solo se tocaba con las notas negras …
Su música envolvía el ambiente , en una atmósfera de real recogimiento existencial … El conocimiento y una voluntad iluminada pueden conducir a la paz interior ... Luego retomaba la herramienta para dar vuelta a las clavijas , según vaya marcando el afinador en la pequeña pantalla de su aplicación móvil .
Pensaba que desde la misma forma que se afinan las teclas del piano para interpretar una partitura , de igual forma , se pueden afinar los pensamientos y las emociones para entonar la melodía de la vida .
Tenía como un galardón el recuerdo de haber afinado los pianos , para las presentaciones de Armando Manzanero , Richard Clayderman y Raúl Di Blasio en Guayaquil . No tenía un trabajo fijo porque amó la libertad de elegir y de moverse . Decía que la condición básica para ser felices es la libertad …
Liberarnos de nuestras ataduras , de ideas preconcebidas puede dar acceso al campo fértil de la inocencia .
Por sus manos han pasado pianos con más de cien años de antigüedad y los ha podido afinar con el nivel 440 , porque sus cuerdas todavía han resistido .
En esos días de feriado , obligado por el miedo y el terror ,
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