65LA CIUDAD DE LAS CASAS DE MADERA_1 | Page 575

El afinador de piano . Era autodidacta y con buen oído .
También de manera autodidacta tocaba algunas melodías .
Llegó como siempre puntual , a pesar de que esos días la ciudad estaba peligrosamente conmocionada .
La noche anterior Guayaquil había vivido el terror . Los policías habían sido cazados y acribillados en sus patrulleros . Las unidades de vigilancias estaban vacías . El miedo lo inundaba todo . Sin embargo , el hacía sereno su trabajo .
De vez en cuando para interrumpir la monotonía de los martillos de madera que chocaban contra las cuerdas
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