65LA CIUDAD DE LAS CASAS DE MADERA_1 | Page 571

Una buena anciana del pueblo contaba con orgullo que muy cerca estaba el Garzal donde el Libertador Simón Bolívar , paso sus noches más galantes junto a Manuela Sáenz .
La tarde pasaba serena . Por los cerros cercanos parece que las rocas sueñan .
Por el río , los pescadores pasan de vuelta remando a canalete , mientras desde las orillas una caravana de muchachas canta desde otras canoas .
Son casi las seis y las campanas de una lejanísima iglesia dan la hora .
¿ Qué dirán las dulces campanas al viento que pasa … que dirán ? Las aguas del río están serenas y claras entre el sol que se esconde y la luna que aparece .
En la iglesia del pueblo un Cristo de barro tiene partidos los dedos cerca de los filos de la madera rota .
Los reflejos de la luna moviéndose entre las ondas del río , semejaban un combate de látigos y luces fugaces entre la arena y las aguas .
Por la calle caminaban en grupos muchachas con ojos que evocaban las noches negras sin luna .
En su andar coqueto el viento les alborotaba los cabellos largos y lacios que caían sobre los hombros morenos , con el tinte de los panes requemados de los hornos de barro del camino .
565