vertical y fijaba la tira a una estaca . Luego repetía la operación en sentido transversal El arquitecto decía que eso era aplomar en sentido equis y en sentido Ye .
En el momento de fundir había que golpear el cofre con el martillo , para que no queden ratoneras en la fundición y después con el cincel sacaba las rebabas de hormigón .
Todo parecía tan divertido y lleno de tantas reflexiones . ¿ Imaginaria que con el martillo de la voluntad y el cincel de la inteligencia cada uno podría tallar la piedra bruta de su destino …? quién sabe .
¿ Imaginaría también que a cada rato debía verificar si la obra de la vida estaba a plomo con el entendimiento de las cosas ? … quién sabe …
Quizás exista alguna cosa que está más allá de la luz de los pensamientos , de la dinámica de las emociones y de la inercia de la materia . Para ello no hay que ir a la universidad . Trabajaba con mucha paz y paciencia , en una amplia libertad del espíritu en movimiento , no afectada por las circunstancias como un poder libre e infinito .
Todo lo había aprendido en obra . No importaba incluso que los lunes llegara a mediodía porque el fin de semana se había ido de juerga con los amigos . Siempre estaba igual . La calma del espíritu humano , no siempre se lo puede traducir como la inacción . El espíritu superior de la humanidad puede estar en calma en medio de la actividad . Como si cada uno tuviera una cualidad auto desarrollante , y en la vida cada cual se fuera creando e inventando a si mismo … quién sabe .
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