mado tinto , se las daban en una funda de papel . En la década de los años sesenta el pequeño puesto estaba en la esquina de la calle Quito y el Oro .
El negocio se armaba a las 05:00 de la madrugada y a las 08:30 de la mañana ya no había rastro de nada … Su sabor solo era comparable a los morochos de la calle Chimborazo y Capitán Nájera , hervidos con canela , clavo de olor y pasas , donde había que hacer bastante turno para comprar un vaso de sesenta centavos o de sucre .
Los morochos eran sitios frecuentados por muchos grupos familiares y de amigos . Una noche como a las 19:30 junto a varios compañeros vimos pasar una manifestación de antorchas de lo más vistosa .
Se manifestaban por la terminación de la guerra de Vietnam y a favor de la paz . Las guerras siempre han sido una derrota para la humanidad .
Salieron desde el parque Chile y participaban , escritores , pintores , gente de teatro y artistas en general .
El espectáculo de los fuegos en la noche era hermoso .
Marchaban por la mitad de la calle porque las cercanías de muchas casas de madera hubiesen provocado un incendio incalculable .
La atmósfera de los cantos y los cohetes era tan contagiosa que nos unimos . Se avanzaba como una gran marea humana , sin embargo , en medio de los aplausos y los gritos aprovechábamos para comentar sobre los últimos versos de Verlaine y las novedades de un pintor que para
514