65LA CIUDAD DE LAS CASAS DE MADERA_1 | Page 521

nosotros apenas conocíamos : Salvador Dalí … Entonces no había internet y no muchos , libros especializados así …
Esa mañana el profesor de Filosofía , que era el doctor Manuel de J . Real , había comentado la obra “ El mundo como representación de la Voluntad ” de Arthur Schopenhauer . Y es que la vida de cada uno en el fondo es la manifestación de su voluntad . En ese tiempo Schopenhauer era un orientalista perdido en occidente .
A los 16 años era una invitación para construir un destino . La filosofía alemana ha realizado valiosísimos aportes al pensamiento humano .
El motivo del peregrinaje era bello : la paz como una esperanza para la humanidad … Sin embargo , más allá de las consignas , simplemente seguíamos compartiendo .
La manifestación pasó delante de la iglesia de San José , donde unos sacerdotes aplaudieron , viró por la avenida Olmedo y cogió largo por el malecón .
Allí nos quedamos en unos bancos leyendo los últimos versos copiados en la biblioteca municipal , del escritor francés Pierre de Ronsard : “ no moriré del todo amor mío …” A esa edad quien iba a imaginar que Ronsard tenía el don de profecía …
En lo alto , la luna en el malecón parecía tener sed de luceros , la pequeña fuente de agua tenía sed de labios que la beban y el viento ululando expresaba su sed de suspiros …
En la orilla las pequeñas olas del Guayas levantaban pe-
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