65LA CIUDAD DE LAS CASAS DE MADERA_1 | Page 473

Por supuesto , que el tratamiento iba acompañado de una dieta estricta , tales como caldos de papa sin sal .
Talvez intuitivamente percibía que generalmente expresamos lo que comemos .
Decía que había que comer en paz .
Sin grandes teorizaciones en su simplicidad quizás entendía que si nos alimentamos de emociones violentas o pensamientos violentos , entonces nuestro entorno se vuelve violento .
En el fondo el ser humano se nutre cada día de pensamientos , de emociones y de alimentos .
Todo ello construye un tipo de vida .
De joven fue muy guapa , y aun en su vejez quedaban vestigios de su belleza .
Siguiendo la costumbre , lavaba su pelo con agua de manzanilla , en los tiempos en que no se conocía el champú .
Era popular la creencia , que así los cabellos se volverían rubios después de unas semanas , lo cual no siempre sucedía .
Cada tarde se sentaba en su silla , después que la sirena de la torre de El Telégrafo , anunciaban las cinco de la tarde y los panaderos ambulantes , voceaban muy alto el pan calientito de la tarde .
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