Para Semana Santa , acostumbraba visitar siete iglesias , como un vía crucis personal de penitencia y oración .
Para los golpes , sacaba presurosa del botiquín familiar , una botella de agua de Goulard . En general para las contusiones , se recomendaba , tanto por médicos y boticarios , que a veces fungían de médicos , el agua elaborada por el medico Thomas de Goulard quién llegó a ser Cirujano Mayor del Hospital del Rey en Montpellier , Francia , hacia 1768 . Curiosamente el nombre con el que se conoció el medicamento era “ Extracto de Saturno ”, ya que la nomenclatura de los metales , se la asociaba en la edad media con el nombre de los planetas , de allí que el compuesto de acetato de plomo era muy utilizado en medicina en el siglo XVIII , que se aplicaba a diferentes males , como inflamaciones , contusiones , quemaduras , torceduras , dolores reumáticos , herpes o hernias , mezclado con agua , con cera o con aceite .
Se creía que el maravilloso compuesto era un curalotodo .
Tenía siempre presente que , en los casos de infecciones estomacales , los médicos recetaban el aceite de hígado de bacalao .
El olor y sabor eran tan difíciles de asimilar , que a los niños les tapaban la nariz para que abrieran la boca y entonces les daban una cucharada sopera de un líquido cuyo olor y sabor se debía parecer al mismo infierno .
Ella , no era médico , pero había visto de cerca tantas enfermedades en casa como la mayoría de los guayaquileños , que se iba familiarizando con los remedios .
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