65LA CIUDAD DE LAS CASAS DE MADERA_1 | Page 267

tad , y no los esfuerzos por ser libres . Su casa en la calle de San Marcelo en Lima fue un centro de reuniones de cultura y discusiones políticas muy serias . A esas reuniones también acudía Manuela Sáenz , con quien trabajaron decididamente por la independencia .
Su actitud la hizo correr varios riesgos . Estuvo en la lista del Santo Oficio , acusada de poseer libros prohibidos … Después de varios interrogatorios , finalmente quedó libre . La Lima de balcones virreinales vivía un ambiente de agitación . Como el último baluarte de la resistencia realista se habían concentrado un importantísimo y numeroso cuerpo militar . Los rumores iban y venían y la espera en ambos bandos llenaba tantas expectativas . El Virrey esperaba refuerzos desde España . Los patriotas habían oído del avance del ejército que venía cruzando los Andes desde el sur mandado por el general José de San Martín .
El 8 de septiembre de 1820 , el Protector desembarcó en Pisco para establecer una cabeza de playa militar muy cerca de Lima . Se instaló muy cerca de la Iglesia Mayor . La noticia también llegó a oídos de Rosa .
Entre la correspondencia de simpatizantes de la libertad , estaban las primeras cartas de la guayaquileña , dando informes precisos de las posiciones españolas . Mas , un singular encuentro ocurría en esos meses de noviembre de 1820 en alta mar . Una pequeña embarcación que lucía en su mástil una nueva bandera celeste y blanco , de una República hasta entonces desconocida , intentaba acercarse a la escuadra naval de San Martín .
Se trataba de la Goleta Alcance , que había salido de Guayaquil , al mando de José de Villamil para dar la bue-
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