En sus memorias Manuela anota “ Aquí ha llegado el señor Olmedo a curarse del estómago , y dice que está mejor desde que entró en el mar …”
A su vez Olmedo escribirá a su regreso “ Manuelita Sáenz era la más graciosa y gentil matrona que yo hubiera visto hasta ahora . Había sido amiga de Bolívar , conocía las circunstancias más minuciosas de la vida del Libertador …”
Conversaron largamente frente al mar de Paita recordando … recordando . Tal vez la dimensión espiritual del pasado pueda significar en el presente hacer algo diferente a lo que se ha hecho pasar como “ historia ”
Era la noche de Reyes , y el pueblo se vestía de sonidos y de misas en la única iglesia . La brisa traía olor de sal y de mar . Las guitarras parecían que sonaban solas en las callecitas del pueblo ,
Olmedo le informa que el Congreso ha levantado la orden de su expulsión de 1837 , y que puede volver . Manuela le responde que ya no le interesa volver .
Era una conversación que no solo pasaba en el presente , sino que también evocaba los orígenes de lucha por la independencia y revelaba a su vez , para cada cual , la elección de un futuro …
Quizás la vida nos demande a veces no exactamente ver otra realidad , sino la misma , pero con otra mirada . Probablemente Olmedo , tuvo la sensación de que su viaje era alrededor de sí mismo también .
Por esos días recibió la misiva del gobierno del Ecuador
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