65LA CIUDAD DE LAS CASAS DE MADERA_1 | Page 231

misa iba a empezar … Los cirios estaban encendidos para la misa del vesper …
A esa misma hora una mujer trigueña resuelta camina por los caminos que iba alumbrando la luna . Josefina se había resuelto .
Caminaba muy de prisa por los campos y quebradas buscando atajos para acortar la distancia . Era de noche y había un torrente de luceros sobre los cielos sin mancha . Quizás ocurra que una vida solamente objetiva requiera de un sujeto que la experimente , de la misma forma que una conciencia subjetiva necesita de un objeto de conocimiento …
El bosque tenía un dulce silencio que parecía un discurso sin fin de una elocuencia incesante ….
Las luciérnagas encendían de vez en cuando sus luces intermitentes , y el canto de las chicharras se mezclaba con el de los grillos que reforzaban sus gritos . A lo lejos los perros sueltos daban sus voces muy largas . El amor iba cantando entre las piedras plateadas y los matorrales oscuros .
Cantaba porque creía que Pedro estaría presente mientras durara su canto . Sabía que , por el camino de herradura , no muy lejos , debían venir subiendo las tropas . Tal vez comprendió que el tiempo y la distancia son sólo conceptos mentales …
La luna en los cielos reflejaba la luz del sol oculto en la alta noche , de la misma forma que la mente refleja la luz de la conciencia ….
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