Una hilera de trincheras distribuidas a los lados del camino iba a causar una mortandad muy grande .
El aire venía rojo por las laderas que iluminaba el ocaso y se iba vistiendo de verde por las riberas del río .
Tal como estaban las cosas , las fuerzas libertadoras iban a un certero fracaso . Josefina no sabía escribir y no podía enviar una nota a su novio . Tampoco podía confiarse en algún emisario . Las dudas asaltaban su cabeza .
No tenía el conocimiento erudito , pero si la sabiduría que da contemplar la vida en paz ...
Al día siguiente , a las dos de la tarde de aquel 8 de noviembre , se puso un pañolón en la cabeza , y un sombrerito que la volvía más hermosa y dijo que iba al pueblo .
Trazando atajos hasta llegar al antiguo camino de herradura construido desde tiempos inmemoriales , pensaba encontrar a las tropas .
La tarde fue cayendo lentamente . Los últimos rayos del sol reflejaban en los charcos formados por las primeras lluvias , las siluetas nevadas de las montañas de la serranía . Era el milagro de lo de arriba reflejándose en lo de abajo , mientras el campo anochecía .
La totalidad de la vida corría en las diversas manifestaciones de la naturaleza .
A lo lejos , muy lejos se oía el campanario de alguna iglesia que sonaba intermitente largamente para que por lo menos a dos leguas a la redonda , todos supieran que la
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