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POR FATIMA VELEZ | L. A.
La historia de Justine Cepeda refleja la fuerza de una joven criada en Wilmington, el apoyo incondicional de su madre y el poder de una familia numerosa que marcó su camino educativo. Desde sus primeros días en Hawaiian Avenue Elementary hasta obtener una beca parcial en el Culinary Institute of New York en Monroe University, su trayectoria demuestra que la perseverancia abre puertas. El valor de la familia y la guía de su madre
Justine nació en St. Mary, Long Beach, hija de madre nacida en Alabama y padre mexicano. Aunque su padre no estuvo presente, crecer en Wilmington le permitió abrazar la cultura mexicana. Con cuatro hermanos y tres hermanas, aprendió paciencia, unión y hospitalidad.“ Ellos son mi motivación, quiero demostrarles que se puede llegar lejos aun con un solo padre en casa”, asegura.
El pilar de su vida ha sido su madre. Desde el kínder, cuando Justine tenía miedo de entrar al salón, su madre
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estuvo allí como asistente voluntaria, incluso usando lentes falsos para que su hija no se sintiera diferente al usar los suyos.“ Ese gesto lo guardo siempre, porque me enseñó que mi mamá hacía todo por mí”, recuerda con emoción.
Educación, comunidad y el camino culinario
Tras estudiar en Wilmington Middle School en plena pandemia, llegó a Phineas Banning High
ME EXIGIERON Y CONFIARON EN MÍ. GRACIAS A ELLOS SUPE QUE PODÍA IR A UN COLLEGE FUERA DEL ESTADO School, donde fue parte del equipo de danza durante cuatro años y líder los últimos dos. Pero al descubrir la cocina a través de progra-
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mas como C-Cap, su rumbo cambió. Con el impulso de sus maestras Ms. Macalpine y Mr. Ávila, entendió que su talento podía llevarla más allá de California.“ Me exigieron y confiaron en mí. Gracias a ellos supe que podía ir a un college fuera del estado”, explica. |
Además de su pasión culinaria, Justine ha participado en eventos comunitarios preparando y sirviendo comida, encontrando alegría en servir a su barrio.“ Wilmington me enseñó a ser independiente, pero también a valorar lo que tenemos y a cuidar de nuestra |
comunidad”, afirma.
Hoy, lista para iniciar su carrera universitaria en Nueva York, Justine comparte un consejo a otros estudiantes latinos:“ Nunca se conformen con menos. Siempre busquen apoyo en maestros, consejeros y en su familia. Sí se puede salir adelante y cumplir los sueños.”
La historia de Justine Cepeda es un recordatorio para los jóvenes de Los Ángeles de que con esfuerzo, apoyo familiar y compromiso con la comunidad, las oportunidades se multiplican. �
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