06 En la Ruta del Titiritero enero-marzo 2015 | Page 51

un agente activo, para el abordaje de situaciones medulares que han sido expuestas, abriendo brechas hacia el camino de soluciones viables y tangibles. De allí, la aseveración oportuna y precisa de Chacón y Suarez, al señalar en su Trabajo de Grado realizado en el año 2007, referente a la Bibliografía del Teatro de Títeres en Venezuela, que el campo de acción del títere, no es limitante a su lugar de habitual de representación, “…pertenece a todos los tiempos y a todos los lugares de la tierra.” (Chacón, 1997, 821). Demostrar la trascendencia en tiempo y espacio, de una herramienta artística tan determinante como lo es el títere, resulta interesante, por el hecho mismo de su funcionalidad sobre la escena. La fuerza suprema de un muñeco puede lograr sorprender hasta el espectador más ingenuo e incauto. Incluso, llega a sobrepasar expectativas propuestas. Su histrionismo y naturalidad sirve de ejemplo para conciliar en terrenos donde el entendimiento y la razón, no han podido interponerse entre apremios que se suscitan. Citamos como ejemplo, un extracto de la adaptación para teatro de títeres que realizará G. Cueto y R. Lago del cuento folklórico ruso La Invernada de los Animales, de Aleksandr Afanasiev (1826-1871). En el mismo podemos detallar, la actitud asumida por el personaje principal, TORO, quien hace muestras de su humildad y consideración, ante una acción previa de rechazo por parte del resto de los personajes (El borrego, El cerdo, El gallo). GANSO: (Desde afuera tiritando por el frio) Cuac, cu, cu-ac. Torito déjame entrar a tu cabaña. TORO: No, amigo Ganso, tú tienes un par de alas, tú no necesitas abrigo. GANSO: Confieso en que hice mal en no ayudarte a construir tu cabaña. Torito, déjame entrar. TORO: Siquiera confiesas que has hecho mal. Pasa que vienes casi congelado. GANSO: Gracias Torito, pero ¡qué bien se está aquí dentro! Con razón dicen que tú eres el más noble de todos los animales. En su esencia el Teatro de Títeres, armoniza la incertidumbre, coloca en duda los dogmas terrenales y espirituales del hombre Hace frente y confronta los paradigmas de una realidad circunstancial. Los títeres en cualquiera de sus distintos tipos (de hilos, mesa, silueta, guante, muppets, varilla, bunraku, sombras, animación de objetos, entre otros), conjugan en un mismo plano dramático, la sencillez, lo sensato y complejo, haciendo perdurable en el tiempo de representación, la segmentación de nuestras creencias habituales, el ruptura de falsos conceptos o erróneos pensamientos que descontextualizan nuestro entorno inmediato. Por tanto, el Títere con su investidura harapienta o elegante, indistintamente de su personificación, jamás deja su condición natural de TÍTERE. Su verbo cruel o delicado, proporciona los matices necesarios para dar consuelo o tormento al alma y espíritu.