06 En la Ruta del Titiritero enero-marzo 2015 | Page 35

Los niños y niñas con un pensamiento autónomo, contarán con la seguridad en su capacidad de participación y de ser sujetos de derecho. ¿Cómo se logra esto? Estableciendo acciones artísticas y culturales que resulten de políticas de cultura infantil que consideren la participación activa, el desarrollo creativo y que brinden contenidos en pro del fortalecimiento de elementos de crítica, argumentación y pertenencia a colectividades diversas y cambiantes producto de la interculturalidad. La acción directa de los niños en la mejora de su comunidad y en el desarrollo de actividades que les afectan e interesan, es fundamental para que ejerzan su carácter de ciudadanos y, por ende, desarrollen su capacidad de autonomía al tomar decisiones y tener la posibilidad de ponerlas en práctica, lo que bien podría traducirse en la apropiación de sus derechos culturales, mismos que tienen que ver con el tomar decisiones sobre el uso de su tiempo libre y con el derecho de desarrollar libremente las actividades cotidianas que caracteriza el actuar infantil como son sus juegos y prácticas de convivencia que tradicionalmente han sido de carácter colectivo y que hoy se ven mermadas por las acciones en torno a conceptos de desarrollo que hacen de las ciudades espacios para desarrollar procesos de individualización que nos alejan de vivir la ciudad como ciudadanos. Francesco Tanucci dice al respecto: “Ante todo, pues, el camino de la defensa. La casa entendida como refugio antiatómico: fuera, el peligro, los malvados, el tráfico, la droga, la violencia, el bosque oscuro y amenazador; dentro, la seguridad, la autonomía. La tranquilidad, la casita segura de los tres cerditos o, si se