larga y entrañable amistad, que se fue fortaleciendo
con el paso del tiempo.
Al terminar el mural el joven pintor vallisoletano
se separó de su mentor y decidió ir a probar
suerte a la Ciudad de México. Comenzó a trabajar
en una imprenta con un sueldo de $10.00
semanales. Cinco años pasaron, en los que
aprendió y practicó el oficio hasta que, un día,
caminando por la bulliciosa capital, tuvo un
encuentro con el mismísimo Ramón Alva de la
Canal, encuentro que marcaría el rumbo para el
resto de su vida… recibió del propio Maestro una
invitación más… ahora para formar parte del
Teatro Guiñol del INBA, del que Alva de la Canal
fue fundador junto con otros importantes artistas
de la época. El inquieto Pepe no lo pensó mucho
y aceptó, básicamente por su amistad y movido
por la curiosidad que siempre lo caracterizó… El 1
de julio de 1944 ingresó oficialmente, bajo la
dirección del que fuera “su descubridor”, el
propio Ramón Alva de la Canal. Su labor consistía
en ayudar a los integrantes de los grupos
existentes a cargar los equipos para las funciones.
Como integrante del grupo, Pepe Díaz participó en la
importante campaña de alfabetización, llevada a
cabo en el Estado de Oaxaca, lo mismo que en
diversas giras al interior de la República. Fue en
1946/47 que regresó por primera vez a su terruño,
después de ocho años, en una gira que realizaba el
grupo a iniciativa del músico yucateco Daniel Ayala
Pérez y con la invitación del Gobernador del Estado,
José González Beytia.
A su regreso, el grupo recibió una invitación por
parte del Ministerio de Educación de la República de
Venezuela para realizar una gira a ese país, con el fin
de replicar la campaña de alfabetización que se hizo
en nuestro país y para fundar el Teatro Guiñol
Venezolano. Al inicio nuestro joven titiritero
participó como ayudante, pero estando en la gira
hubo necesidad de sustituir a un animador que
regresó a México y de ese modo Pepe se inició,
finalmente, en la manipulación de los muñecos
interpretando a Canelo, el perrito de Caperucita
Roja… y se enamoró de la profesión… una profesión
que le daría las más grandes satisfacciones en su vida
y a la cual nunca abandonó.
Después de trabajar un tiempo bajo sus órdenes,
el Maestro se separa del Teatro Guiñol del INBA y
Pepe es comisionado al grupo El Nahual, que
dirigía Roberto Lago. En ese momento nació una