03 En la Ruta del Titiritero | Page 5

Abriendo Brecha José Mercedes Díaz Núñez Maestro Pepe Valladolid, Yucatán, 24 de septiembre de 1913 México, D. F., 11 de junio de 2000. Por Tita Lozano y Tito Díaz El Maestro Pepe no fue uno de los iniciadores del Teatro Guiñol Mexicano, pero su labor artística y docente lo sitúa en la historia del mismo como uno de los participantes más activo e innovador de este movimiento. cómo se trazaban las imágenes, cómo se plasmaba el color, las luces, las sombras, los matices, logró aprender a pintar los carteles publicitarios tras varios años de práctica, descubriendo así una de sus grandes pasiones, las Artes Visuales. Algunos años después, aun siendo muy joven, se relacionó con el deslumbrante mundo del teatro y en 1935 en sociedad con algunos de sus hermanos realizó sus primeras actividades de empresario teatral. Los hermanos Díaz inauguraron en una esquina de la casa familiar un escenario en el que se presentaban los grupos de la localidad. Pasaron los años y la sociedad con sus hermanos se disolvió… Llegó el tiempo de manejar un teatro propio en el que promovía artistas que llevaba a su localidad desde Mérida, la ciudad capital del Estado, o aprovechando las “Caravanas Artísticas” que llegaban desde la Ciudad de México, y alternaba las presentaciones teatrales con funciones de cine. En todos los eventos él mismo pintó sus carteles. Hijo mayor de una familia de ocho hermanos, tuvo necesidad de trabajar desde muy corta edad para apoyar en el sustento diario del hogar. Era común verlo por las calles de Valladolid haciendo publicidad del cine local ataviado como “hombre sándwich” llevando y difundiendo los anuncios de las películas que ahí se exhibían. El año de 1939 el prestigiado pintor Ramón Alva de la Canal, realizando una gira por Yucatán, como parte del programa de las Misiones Culturales de la Secretaría de Educación Pública, llegó a Valladolid y observando cómo José pintaba los carteles de publicidad, lo invitó a trabajar con él en la realización del mural del Monumento a Morelos, en la isla de Janitzio, Michoacán, encomendado por el Presidente Cárdenas. Su natural curiosidad despertó en él la inquietud de saber cómo se pintaban los anuncios y se mantuvo cerca del “publicista” del cine quien le dio la oportunidad de ser su aprendiz. Comenzó preparando los “lienzos” de papel o fondeando lo que serían los carteles. Más tarde, observando 5