Editorial
Y después de mucho esfuerzo, y algunos tropiezos, llega por fin al ciberespacio el tercer número de esta revista.
Creo que vamos por buen camino, se ha sumado talento que va enriqueciendo la propuesta. Uno de ellos es Luis
Pedro Arroyave, titiritero y fotógrafo que por segunda ocasión nos obsequia una serie de imágenes, esta vez
dedicadas al “Museo Alfín-Rosete Aranda”, un espacio poco conocido y ubicado en la Ciudad de México.
También se suma a esta revista un querido y solidario amigo: Alejandro Benítez, actor y titiritero con una
importante trayectoria, y quien es cofundador de “Facto Teatro”, la compañía más representativa del Teatro de
Papel de este país. A manera de bitácora, nos adentrará al mundo de esta gustada técnica y de su experiencia
adquirida durante todos estos años dedicados a los títeres de papel.
Hay un artículo que me es de particular interés porque es un ejemplo más de cómo el titiritero mexicano es el
artista que con más entusiasmo se compromete con las tareas de labor social, de llevar la cultura y el arte a
donde más falta hace. La reseña que nos comparte en esta ocasión Julio Perea Guillen, en la comunidad de
Trincheras, es una prueba de ello. Julio es un artista joven y con ideas claras, comprometido con su profesión de
actor y titiritero, y sobre todo, consciente de la importancia social que su actividad artística implica.
El compromiso del arte de los títeres con la educación no es algo nuevo. Desde el nacimiento del guiñol de
Bellas Artes es algo que se mantiene gracias a la perseverancia de muchos titiriteros. El maestro José Mercedes
Díaz, de quien hablaremos en esta ocasión, fue un ejemplo de ello. A través de su permanente labor, por más de
50 años, nos deja un legado de sensibilidad, gentileza y cariño por el arte del títere y su promoción.
Un ejemplo también es la Maestra Patricia Ostos, una mujer de mucha entrega, comprometida con sus dos
profesiones: la de pedagoga y la de titiritera. Gracias a esta dualidad, su labor siempre ha estado concentrada en
que el arte del títere sea un vehículo pedagógico que permita enriquecer la vida cultural de nuestro México.
En fin, el asunto de la educación en México sigue siendo algo no resuelto, sigue habiendo mucho por hacer y
avanzar en esa dirección. Actualmente nos encontramos con un gran rezago, y a pesar de tener la Universidad
Publica más importante de América Latina, paradójicamente somos el país con lo mayores atrasos en educación
y ocupamos los últimos lugares en la listas de los países de habla hispana en torno a esos temas.
Lo mismo pasa con el tema de la formación profesional del titiritero en México. Mientras que por un la