artístico literario con irreverente sorpresa
cuestionando la acciones literarias del grupo
llamado los contemporáneos, próximos a la elite
burguesa.
Al final de esa década (1920) miembros de este
movimiento estridentista en una faceta muy poco
conocida de ellos, sentaron las bases de lo que es
hoy el teatro de títeres mexicano, emanado de
ellos la familia Cueto (vigente), el grupo
estridentista pretendiendo participar convocados
por Narciso Bassols entonces secretario de
educación, para llevar arte a las escuelas en el
marco de consolidar una educación socialista
progresista para el pueblo de México y dada su
orientación social se dieron a la tarea de hacer los
primeros títeres.
Nace el nuevo guiñol mexicano (una reseña a vuelo
de pájaro).
En 1933 aceptan trabajar ese proyecto List
Arzubide (quien conocía el teatro de títeres para
niños de Moscú), Maples Arce, Árqueles Vela,
Ramón Alva de la Canal, Germán y Lola Cueto,
entre otros participantes del estridentismo como
Leopoldo Méndez y Silvestre Revueltas, así como a
artistas como Angelina Beloff y Graciela Amador,
quienes sin quererlo se convierten en pioneros del
nuevo teatro guiñol Mexicano, al adoptar el arte
del títere por su poder de convocatoria, como una
estrategia en la formación social de los niños de
México. La primera función fue el 22 de junio de
1936, de tal éxito que fue necesaria la creación de
varios grupos de títeres que recorrían las escuelas
públicas, de la ciudad y el campo, “Rin rin
renacuajo”, “El Nahual” y “Comino”, este último en
honor al personaje de “Comino vence al diablo”
que escribió Arzubide. Este texto que es un alegato
de justicia desde la comedia con títeres contra la
explotación y el miedo supersticioso, que usaban
los caciques para dominar al pueblo, Comino
personaje niño títere de una picaresca trayectoria,
que lo llevo en muchas aventuras, desde en pro de
la higiene, hasta ir a huelga contra la codicia del
burgués, o ayudado por la ciencia viajar a la luna, y
hasta la defensa del petróleo nacional contra
ingleses y norteamericanos, pues este personaje
títere transita desde el pensamiento progresistas al
nacionalismo militante , dentro de muchas historias
del grupo que llevaba su nombre, aunque también
trabajo proyectos más didácticos muy próximos al
arte y cercanos al panfleto, esto como compromiso
con la nación para forjar un hombre nuevo, hasta la
defensa de las riquezas nacionales, ahí se creó este
muñeco icónico de las rebeldías sociales nacido del
pueblo, siempre del lado justiciero e irreverente
personaje emblemático de los títeres, y de la
vanguardia literaria y artística de México de los
treinta del siglo pasado.
Tercera aparición. El surgimiento del teatro guiñol
pedagógico, uno de los grandes cambios que
provocó la Revolución Mexicana se dio en el
ámbito educativo. En 1921, José Vasconcelos creó
la Secretaría de Educación Pública (SEP) e inició un
amplio proyecto para todo el país. La escolarización
de la población infantil fue en ascenso. La
pedagogía de la acción de John Dewey y la
educación socialista, tomada del ejemplo ruso,
guiaron la ecléctica práctica educativa mexicana
entre 1920 y 1940. Los principios de “aprender
haciendo” la enseñanza a partir de las experiencias
cotidianas de los niños, así como el fomento de
valores como el corporativismo, la cooperación, la
solidaridad y el amor al trabajo, llegaron a las
escuelas y a las comunidades de las áreas más
remotas de la República. Era interés de la SEP
emplear a los títeres como vehículos didácticos
para alfabetizar, adoctrinar y dar publicidad al
régimen, se nutrió de experiencias previas. El
proyecto de teatro guiñol de Bellas Artes itinerante
fue apoyado por el secretario de educación,
Narciso Bassols. Como había sucedido durante la
lucha independista, Niños limpios y trabajadores.
(El teatro guiñol pos-revolucionario en la construcción
de la infancia mexicana (ensayo). Susana Sosenki UNAM
2010.) Los impulsores de esta usaron la obra de
José Joaquín Fernández de Lizardi para promover
las ideas independentistas
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