03 En la Ruta del Titiritero | Page 31

artístico literario con irreverente sorpresa cuestionando la acciones literarias del grupo llamado los contemporáneos, próximos a la elite burguesa. Al final de esa década (1920) miembros de este movimiento estridentista en una faceta muy poco conocida de ellos, sentaron las bases de lo que es hoy el teatro de títeres mexicano, emanado de ellos la familia Cueto (vigente), el grupo estridentista pretendiendo participar convocados por Narciso Bassols entonces secretario de educación, para llevar arte a las escuelas en el marco de consolidar una educación socialista progresista para el pueblo de México y dada su orientación social se dieron a la tarea de hacer los primeros títeres. Nace el nuevo guiñol mexicano (una reseña a vuelo de pájaro). En 1933 aceptan trabajar ese proyecto List Arzubide (quien conocía el teatro de títeres para niños de Moscú), Maples Arce, Árqueles Vela, Ramón Alva de la Canal, Germán y Lola Cueto, entre otros participantes del estridentismo como Leopoldo Méndez y Silvestre Revueltas, así como a artistas como Angelina Beloff y Graciela Amador, quienes sin quererlo se convierten en pioneros del nuevo teatro guiñol Mexicano, al adoptar el arte del títere por su poder de convocatoria, como una estrategia en la formación social de los niños de México. La primera función fue el 22 de junio de 1936, de tal éxito que fue necesaria la creación de varios grupos de títeres que recorrían las escuelas públicas, de la ciudad y el campo, “Rin rin renacuajo”, “El Nahual” y “Comino”, este último en honor al personaje de “Comino vence al diablo” que escribió Arzubide. Este texto que es un alegato de justicia desde la comedia con títeres contra la explotación y el miedo supersticioso, que usaban los caciques para dominar al pueblo, Comino personaje niño títere de una picaresca trayectoria, que lo llevo en muchas aventuras, desde en pro de la higiene, hasta ir a huelga contra la codicia del burgués, o ayudado por la ciencia viajar a la luna, y hasta la defensa del petróleo nacional contra ingleses y norteamericanos, pues este personaje títere transita desde el pensamiento progresistas al nacionalismo militante , dentro de muchas historias del grupo que llevaba su nombre, aunque también trabajo proyectos más didácticos muy próximos al arte y cercanos al panfleto, esto como compromiso con la nación para forjar un hombre nuevo, hasta la defensa de las riquezas nacionales, ahí se creó este muñeco icónico de las rebeldías sociales nacido del pueblo, siempre del lado justiciero e irreverente personaje emblemático de los títeres, y de la vanguardia literaria y artística de México de los treinta del siglo pasado. Tercera aparición. El surgimiento del teatro guiñol pedagógico, uno de los grandes cambios que provocó la Revolución Mexicana se dio en el ámbito educativo. En 1921, José Vasconcelos creó la Secretaría de Educación Pública (SEP) e inició un amplio proyecto para todo el país. La escolarización de la población infantil fue en ascenso. La pedagogía de la acción de John Dewey y la educación socialista, tomada del ejemplo ruso, guiaron la ecléctica práctica educativa mexicana entre 1920 y 1940. Los principios de “aprender haciendo” la enseñanza a partir de las experiencias cotidianas de los niños, así como el fomento de valores como el corporativismo, la cooperación, la solidaridad y el amor al trabajo, llegaron a las escuelas y a las comunidades de las áreas más remotas de la República. Era interés de la SEP emplear a los títeres como vehículos didácticos para alfabetizar, adoctrinar y dar publicidad al régimen, se nutrió de experiencias previas. El proyecto de teatro guiñol de Bellas Artes itinerante fue apoyado por el secretario de educación, Narciso Bassols. Como había sucedido durante la lucha independista, Niños limpios y trabajadores. (El teatro guiñol pos-revolucionario en la construcción de la infancia mexicana (ensayo). Susana Sosenki UNAM 2010.) Los impulsores de esta usaron la obra de José Joaquín Fernández de Lizardi para promover las ideas independentistas 31