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cuarenta años? La ropa te iba como un guante, ya que se adaptaba a tus propias medidas, no a unas normativas. La calidad era superior sin lugar a duda. Así, mi madre aún conserva un jersey de hace más de 15 años. Y la exclusividad estaba asegurada, no encontrarías a nadie con la misma prenda que tú. Esa sí que era la moda de verdad. Por otra parte, también me identifico con la opinión de Riezu: La moda que vale la pena exige ahorrar, priorizar y elegir, cosas nada divertidas, pero necesarias para convertirse en un ciudadano civilizado. Nos centramos siempre en las tendencias, pero lo que siempre son necesarios son los básicos que nos ofrecen mil maneras de combinarlos y puedes ir siempre perfecta. Además, estamos empeñados en que comprar ropa de lujo o ir a la modista es un gran derroche de dinero. No obstante, si sumamos la cantidad de dinero que nos gastamos al año en ropa que nos dura una temporada, nos sorprenderíamos con el resultado.

Así lo expresaba Coco Channel en su día: algunos creen que el lujo es lo contrario a la pobreza, pero es falso, el lujo es lo opuesto a la vulgaridad.

Por ello, creo que es necesario reflexionar sobre el consumismo desaforado de nuestra sociedad actual y comprometernos con el cuidado de nuestro planeta, planteándonos evitar compras innecesarias, reutilizar, compartir las prendas que ya no usamos para darles una segunda oportunidad y reciclar. Es mi compromiso para el próximo 2024 y se ajusta a los Objetivos de Desarrollo Sostenible que trabajamos desde nuestro centro educativo: el fin de la pobreza, el trabajo decente, la reducción de las desigualdades, la producción y el consumo responsables y la acción por el clima.

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