Si no se cierra el acuerdo no significará que la lucha contra el cambio climático se pare. Muchos de los compromisos voluntarios de la reducción de emisiones ya los contempla cada país en su legislación nacional. Sería el caso de la Unión Europea, que se ha fijado unas metas concretas para 2030 al margen de la cumbre. Si no hay acuerdo la peor parada sería la ONU y la idea de que un problema global como el cambio climático pueda tener una respuesta también global.