nada más”, y volvieron indicándonos
que su objetivo se había cumplido.
Mi hermana llamó al 911 e inme-
diatamente mi hogar se vio rodeado
El hombre que me quitó el sue- de patrullas y un garbullo de policías
ño ingresó al baño y observé en su que verificaban el perímetro y ana-
mano una sábana blanca, supe que lizaban la grave situación. El lapso
seríamos amarradas. Así fue, el rap- posterior fue confuso: autoridades
tor nos sujetó las manos y pies, ase- buscaban rastros, familiares preocu-
gurándose que no lográramos desa- pados, llamadas inesperadas y, den-
tarnos mientras escapaban. tro de esa situación, yo estaba en es-
Al terminar de maniatarnos, con
tado lacónico.
Los días transcurrieron y el shock
esperáramos 15 minutos desde su poco a poco se desvaneció, pero los
huida para desamarrarnos y llamar fantasmas me perseguían. El sueño
a alguien… Así fue, luego del tiem- desapareció, las noches en vela se
po esperado, logramos desatarnos fueron sumando, el miedo de abrir
y analizar la casa. Estaba revuelta, los ojos al despertarme era cada vez
como si un terremoto hubiera pasa- más grande y estar en mi hogar era
do por cada una de sus alcobas; se agobiante… No logré vivir en paz
llevaron la comida, la ropa, los zapa- hasta encontrarme en un avión de
tos, las televisiones, las joyas, dinero; regreso a México, soñando con nun-
en resumen, casi todo. ca más vivir en el averno otra vez.
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arma en mano nos advirtieron que