hermana gritando mi nombre para sujetos, aquellos atacadores, el hur-
que me alejara, pero no podía, mi to signifique pagar una deuda, com-
brazo era lo único que detenía la prar comida o que su crimen solo
mano del sujeto gordo para impedir- haya sido por diversión, pero me di
le llegar al cuello de mi padre y lo las- cuenta lo que significa que el nacio-
timara. El segundo individuo seguía nalismo creado durante tantos años
aporreando cualquier parte de mi de historia nacional sea destruido en
cuerpo que podía. Sentí un golpe en un abrir y cerrar de ojos. ¿Sabrán que
la costilla. Mi reflejo fue voltearme y se robaron algo más que solo algo
empujarlo. Consiguió lo que quería: material?
finalmente dejé libre a mi papá.
¿Será verdad? ¿Somos nosotros el
El primer sujeto se apresuró a to- problema del país? Son preguntas
marlo de nuevo. Jaló algo y ambos que no deseo responder y, al pare-
corrieron. Fue entonces que me di cer, nadie quiere.
cuenta de su objetivo: una cadena
que mi padre traía colgada fue el
móvil para tal acto. Se perdieron a lo
lejos. Mi papá, mi hermana y yo corri-
mos de regreso al Zócalo para tratar
de digerir lo que acababa de pasar.
Fue entonces cuando sentí que algo
se escurría por mi brazo. Un peque-
ño río de color rojo bajaba hasta mi
dedo y goteaba poco a poco. No era
mío, estaba seguro. Tampoco de mi
papá. Una lucha entre culpa y satis-
facción nació en mi interior.
Recuerdo el episodio como si hu-
biera durado toda una eternidad,
pero en realidad no tomó más de cin-
co minutos. Puede que para aquellos
50