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CRÓNICA
con gente nueva y mucha movilidad. ¿ Qué otro lugar mejor que el centro de la Ciudad de México para cumplir con esos requisitos? Toda la familia estuvo de acuerdo.“ Vamos al centro” podría haber sido el título del plan de ese día. Sonaba como una gran aventura, todos estábamos emocionados, así que hicimos lo posible por terminar nuestras actividades a eso de las 11:30 de la mañana, hora perfecta para comenzar el recorrido del día. No había necesidad de llevar coche, el metro es una excelente opción para que la vivencia sea completa. Viajar en este transporte es toda una experiencia desde que se accede a la estación, en nuestro caso era Eugenia. Posteriormente buscamos el letrero de“ Dirección Indios Verdes”( aunque después de usar este medio tantas veces es innecesario ubicarlo; uno simplemente se dirige al vagón sin cuestionar más), y en el trayecto uno puede escuchar conversaciones ajenas, vendedores o música. Ahí estábamos, mi papá, mi hermana y yo en camino al centro de la capital. Uno suele oír que es un lugar bello, prácticamente una ciudad europea en pleno México, pero eso sí, dicen por ahí que se debe tener cuidado con la gente. Ese tipo de comentarios son frecuentes y lamentablemente atraviesan como lanza el nacionalismo que uno pueda sentir en su interior. Pero no importa, el centro no sería lo mismo sin tanta gente; tantas cosas pasando al mismo tiempo le obsequian su mística. Después de varios minutos en el metro decidimos bajarnos en la estación Hidalgo. Cerca de ahí hay un buen lugar para comer. Se trata de una cafetería pequeña, pero con toda la esencia clásica que uno podría esperar de esa zona capitalina.“ Cafetería Trevi” es una parada recurrente en nuestros trayectos al Zócalo. Es casi obligada y esta vez no podía ser la excepción. Travesías que me gustaría fueran más frecuentes. Desde que era pequeño el centro me ha parecido un lugar de bastas curiosidades. Es impresionante cómo coexisten tantos panoramas distintos en un espacio tan pequeño. No hay objeto que no se pueda encontrar ahí: comida, olores, sonidos, decorados inundan los sentidos al mismo tiempo.
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