pero lo único que logré que salie- ven de vestido azul y cabello oscuro
ra de mi boca fue: “verdaderas ton- que enmarcaba sus labios perfecta-
terías”, en un tono que parecía más mente; su piel era morena y brillante
bien un susurro. al igual que sus ojos. Mi enojo des-
Atrás de mí escuché una risa, la cual apareció al distinguir un rostro tan
hizo que mi enojo se convirtiera en angelical como el de aquella chica, y
furia. Giré mi cabeza para maldecir a la felicidad lo sustituyó cuando una
la persona que creía que lo que ha- sonrisa apareció en su faz. No sabía
bía dicho era chistoso; sin embargo, qué decir y luego recordé aquella
no lo hice, pues me encontré con risa que había hecho a mi estomago
unos tacones y unas piernas largas. retorcerse. No le grité, pero al menos
Subí mi mirada y observé a una jo- le di la espalda.
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