Zaguán Literario 07 Zaguán Literario 07 | Page 37

el espejo frente a ella, la única luz provenía de afuera, de los faros en la calle, pero el terror en su expresión era tan crudo que parecía desprender un aura lu- minosa. Por fin parecía despertar de un largo sueño. La bella durmiente estaba resintiendo el tornado de la realidad. Ante ella, una joven de aspecto anímico y facciones desfiguradas por el miedo la miraba como si fuera lo más escalofrian- te de la vida. Comenzó a temblar, la existencia volvía a ella, sintió las sábanas debajo de su cuerpo y aspiró el fuerte olor a lluvia. La oscuridad que rodeaba a la chica del espejo se parecía mucho a la que la abrigaba a ella también afuera de ese cuadro. Negó desesperadamente, la chica frente a ella la imitó; los re- do por su ventana abierta, noches sin dormir, soledad, depresión, confusión, negación. Era ella, las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas mientras encarnaba a la mujer del espejo, a quien le había reprochado mentalmente por tantos días seguidos. Como hoyo negro, la imagen la arrastró hacia la habita- ción, hacia el espejo y estaba sola, aterrorizada y en blanco. Así, como ráfaga y derrumbe, algo subió por su garganta y salió disparado hacia sus labios: –¿¡Cómo te llamas!?... ¿¡Cómo me llamo!? 36 cuerdos comenzaron a llover sobre ella: días de encierro, lluvias intrusas entran-