sorpresa y de que no creía lo que es- —Éste sería tu nuevo lugar de tra-
taba escuchando. bajo, es un escritorio más moderno
—Tienes tanto potencial, espero si así lo prefieres ver —se río cínica-
te des cuenta de ello. Ven, déjame mente al decir lo último—. El plan es
explicarte qué harás —mientras que te quedes sentado mínimo ocho
decía esto, con su mano tomó la ma- horas diarias, a cambio, tu salario será
nija de una puerta color negro y la cuatro veces más de lo que te damos
abrió lentamente mostrando un cu- actualmente, ¿aceptas? —preguntó
arto muy reducido en tamaño, sin lu- finalmente—. ¿Lo harás, Ernesto?
ces ni ventanas; en medio solo había —Sí, acepto —dijo sin pensar, en su
una silla de madera. mente la avaricia reinaba.
28