Young Children Volume 81 • No 1 | De Nuestra Presidenta. NAEYC somos nosotros

Por Tonia R. Durden

Más fuertes, mejores y más impactantes para los próximos 100 años

El otoño pasado, dirigí la sesión como presidenta en la Conferencia Anual de NAEYC. Dado que era mi última conferencia como presidenta de la Junta Directiva, decidí reflexionar sobre el pasado y el futuro. A través de mi presentación interactiva, “Nuestro momento Sankofa: Juntos impulsaremos la equidad educativa para los niños pequeños,” quise que los participantes hicieran lo mismo. Quería centrarme en el concepto de Sankofa, una filosofía del pueblo akan de Ghana que hace referencia a la importancia de aprender del pasado para construir un futuro mejor. Se traduce literalmente como “volver atrás y buscar” o “volver atrás y recuperar lo que se ha perdido u olvidado.”

La sesión de 2025 ofreció una reflexión sobre el pasado y una visión sobre lo que es posible. Los participantes se inspiraron en la sabiduría de los miembros más experimentados de NAEYC y en la innovación de los educadores de la primera infancia para reflexionar sobre cómo los agentes de cambio de la primera infancia han promovido la equidad educativa en el pasado y cómo imaginan avanzar hacia el futuro. Sin embargo, considero que no podemos avanzar si no tenemos claro o desconocemos nuestro pasado y nuestro legado como organización.

En este número de Young Children, los colaboradores reflexionan sobre el centenario de NAEYC y cómo el legado de la asociación puede influir en su futuro. Al embarcarnos en un año de celebración y reflexión, pienso en cómo se ha transformado la organización en los 18 años que llevo como miembro.

Cuando me afilié a NAEYC, de inmediato tuve acceso a una gran red de contactos, a una familia y una comunidad de profesionales de la primera infancia en la que podíamos aprender y trabajar juntos, y hasta practicar los últimos juegos con los dedos y la canción “Tooty Ta.” A medida que avanzaba en mi carrera profesional, mis conexiones con NAEYC se centraron más en la educación superior y la investigación, y una vez más, pude “encontrar a mi gente.” Pasé de la práctica a la investigación traslacional y la formación de profesores. Otro cambio se produjo cuando comencé a involucrarme más activamente en contribuir con NAEYC y decidí postularme para formar parte de la Junta Directiva (no una, sino dos veces) con el fin de servir a una organización que me había brindado tanto. Al igual que en la canción “Bigger” de Beyoncé, NAEYC me permitió encontrar mi lugar en la educación infantil y contribuir a una organización con un impacto más significativo que a nivel local. He crecido gracias a NAEYC y, al mismo tiempo, he contribuido a su crecimiento.

Por lo tanto, cuando reflexiono sobre los 100 años de NAEYC, creo que seguimos siendo fuertes después de un siglo porque cada miembro ha encontrado a su gente y un lugar de pertenencia, un lugar para aprender y crecer juntos profesionalmente, y un lugar para debatir, ampliar y explorar nuestras propias curiosidades. NAEYC ha sido un lugar en el que nos hemos unido para defender a nuestros trabajadores, a las familias y a los niños a los que servimos, y a la comunidad de la primera infancia que tanto valoramos. NAEYC ha sido nuestro recurso de referencia para conocer las últimas prácticas basadas en la investigación con el fin de mejorar la calidad de los educadores y los programas. Nuestra acreditación es, sin duda, el estándar de excelencia que distingue a los programas de educación inicial dentro de sus comunidades. Si existe una política que resulta perjudicial o beneficiosa para los niños pequeños, las familias, las comunidades y nuestro personal, NAEYC está presente para abogar por ellos en el Congreso y apoyar a nuestras filiales locales.

NAEYC ha sido la organización emblemática en nuestro campo: nuestra guía, nuestro referente. Pero fieles al principio de Sankofa y su énfasis en mirar hacia atrás, es importante que nos preguntemos: ¿Quién es NAEYC?

Antes de unirme a la Junta Directiva, me imaginaba a NAEYC como un gigante de la educación infantil, con una infinidad de personas trabajando sin descanso en las oficinas centrales. En realidad, hay solo unos pocos líderes y empleados de NAEYC, pero con el corazón y la voluntad de una multitud. Aportan sus habilidades y conocimientos en colaboración con muchos socios, miembros y afiliados para hacer de NAEYC lo que es hoy en día. Gracias a la oportunidad que he tenido como miembro y presidenta de la Junta Directiva de interactuar con nuestras filiales, con el personal y los directivos de NAEYC, y con todos nuestros miembros, ahora puedo decir: ¡NAEYC SOMOS NOSOTROS! Y se necesitará del esfuerzo de todos nosotros —miembros, personal, directivos, afiliados y representantes de la Junta Directiva— para sostener esta querida organización durante otros 100 años.

¿Cómo podemos alcanzar otros 5, 20, 25, 100 años? Vuelvo una vez más al concepto de Sankofa: En primer lugar, debemos conocer y luego aprovechar lo que nos ha ayudado a alcanzar este hito de 100 años como organización. En columnas anteriores, he compartido por qué creo que hemos mantenido nuestra comunidad profesional de educadores de la primera infancia durante diez décadas. Ahora tómese un momento para reflexionar sobre sus pensamientos:

Esta última pregunta es muy importante y los invito a que reflexionemos sobre las formas en que podemos aprender, crecer y desarrollarnos a través de NAEYC, a la vez que contribuimos a su crecimiento, desarrollo e innovación. Esto me recuerda un dicho del filósofo keniano John S. Mbiti: “Soy porque nosotros somos; y gracias a que nosotros somos, yo soy.” NAEYC será más fuerte, mejor y más influyente durante el próximo siglo porque NOSOTROS seremos más fuertes, mejores y más influyentes durante el próximo siglo.

Para concluir, les pedí a mis tres hijos que nos compartieran su propia sabiduría Sankofa sobre cómo debemos avanzar como organización en el próximo siglo:

¿Qué es lo que más te gusta de tus profesores?

Isaiah (5 años): Me gusta cuando me dan los rincones de juego, y me gusta cuando me dan recreo y me dejan disfrutar del recreo.

¿Qué crees que deben aprender los maestros para ser los mejores maestros?

Frederick (7 años): Tienen que aprender a comunicarse con sus alumnos y saber todas las preguntas que ellos hacen, para que puedan tener una respuesta. Como mi maestra, que siempre tiene actividades divertidas, y se necesitan materiales para entretener a las personas. 

Como saben, soy la presidenta de la Junta Directiva de NAEYC, y nos dedicamos a ayudar a los niños pequeños, los maestros, los programas y las escuelas para que logren un nivel de excelencia y den lo mejor de sí mismos. ¡Cumplimos 100 años! ¿Qué consejo puedes darnos para que podamos seguir haciendo este trabajo excelente durante otros 100 años?

Zoe (9 años): Seguir haciendo lo que están haciendo: ser amables con los maestros y asegurarse de que estén haciendo lo que deben hacer y entiendan lo que se espera de ellos, corrigiéndolos de una manera amable y tratándolos bien.

Los invito a que pensemos por qué nos afiliamos a esta organización y cómo podemos mejorar nuestro aporte y apoyo a NAEYC, esta familia dedicada a la primera infancia. Juntos podemos trazar el camino para otros 100 años de servicio a nuestro personal, a los niños, a las familias y a las comunidades. 

¡Sigamos adelante y elevemos la educación de la primera infancia!

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