XXX - revista de literatura explícita Noviembre de 2014 - Año 1 - Número 1 | Page 11

El Potrillo Marcos Rebasa Con ese tema no quería tener nada que ver. Detestaba volver a decidir sobre la vida de nadie. Porque ese caballo, si bien no es alguien, tampoco es algo. Es el caballo en que su hija aprendió a andar, el que usaba su mujer cuando se conocieron y compartían paseos por el campo. El picazo, Truco, un criollo más bien bajo, puro músculo aunque entrado en kilos, noble, nervioso, inteligente, que supo desfilar más de una vez. No lo había querido ver en todo el fin de semana, hasta que el veterinario hizo que le avisaran que le quería hacer unos comentarios sobre la situación del viejo Truco. No le quedó otra. Se tuvo que acercar al corral donde estaban el profesional y Juan, el hombre que mantiene el parque tan bien cuidado. Pobre Truco, le colgaba una pelota entre las patas. ¡Y menos mal que se la habían sacado para afuera! Así no le dolía tanto. Apoyado contra la tranquera percibió una sensación solidaria entre las piernas. ¡Pobre, animal, justo ahí! Si se hubiera tratado de un padrillo, que hubiera hecho suficiente uso, pero… Cáncer, dijo el veterinario. Se puede operar pero no hay un buen pronóstico. Eso o eutanasia. No hay apuro por decidir. No está sufriendo, ahora. Al quedar a solas con Juan, él trajo el recuerdo del potrillo. Le contó cómo tuvo que decidir sacrificarlo. Juan no lo había llegado a conocer, entró a trabajar después. Juan lo reemplazó a Giménez cuando se fue. Giménez lo recomendó, eran amigos. Tenía una pata rota el potrillo. Se la había partido una tarde de verano el mismo Truco que ahora se la juega a todo o nada. También recordó cómo había hecho antes para conseguir un padrillo fuera del pago, porque acá, mucho tradi