Voltaje/Resistencia
Ahora nos están obligando a toda prisa. ¡Quiérete a ti
mismo!
Ah, vale.
Porque no nos queda más remedio.
Parece que me contradigo constantemente, pero no.
Estar contigo mismo es esencial, tan esencial que no
debería estar convirtiéndose en una obligación, como
algo a lo que hay que llegar cuanto antes.
No deberíamos apelar a ese recurso exclusivamente por
la razón por la que lo estamos haciendo.
Las relaciones han cambiado.
Los vínculos son cada vez más superficiales.
Estamos muriendo y participando de la muerte.
Si todos, o la mayoría de nosotros, además de mirar hacia
dentro, mirásemos a los demás con todo lo que ello
conlleva, nadie lloraría tras una ruptura más del tiempo
necesario porque habría valores.
Habría amor. Amor interminable transformado y moldeado
de muchas formas.
Pero no hay nada de eso.
Solo hay miedo.
La ley de la oferta y la demanda aplicada a lo relacional.
Escasean las personas entregadas a los demás y a sí mismas,
de modo que, tras encontrarlas, no quieres soltarlas
porque da miedo quedarse sin ellas. Y da miedo la vida
que espera sin gente así hasta que vuelves a encontrar a
otra persona en tu camino.
Así que quereos mucho, que de esta no salimos.
17