Carolina Rabanal
He estado ordenando
Hoy he conseguido ordenar un poco mis ideas.
Y adivinad qué.
Toda esa gente, toda la gente que llora rota cuando una
relación se acaba.
Tienen miedo.
Porque sienten lo que viene después.
Hay una parte de duelo, por supuesto.
Parte en la que la persona agolpa en el pecho la brusca
sensación de la ausencia.
Pero no, no es en realidad el duelo lo que les mantiene
heridos.
Es el vacío.
La notoriedad del asunto del individualismo se hace
grande en nuestros días.
Perder la compañía es perder, que no te lo vendan como
hacerte a ti mismo.
No quiere decir que no hayas de enfrentarlo. Es precisamente
eso lo que tienes que hacer. Por eso asusta salir de
un vínculo profundo, cada vez más difícil de conseguir,
para darte enteramente a todo lo efímero que te vas a
encontrar a partir de ese momento.
Se nos complica.
De esto solo doy como consejo tomar como necesario el
único recurso que nos queda: nosotros mismos.
Pero que no parezca lo fácil, que nos quieren confundir.
Estar con uno mismo es dificilísimo, requiere tiempo,
esfuerzo, energía, cambios.
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